Historia antigua

La era de la caza de brujas

La era de la caza de brujas

El surgimiento del miedo demoníaco

Al final de la Edad Media, en 1486, se publica el Malleus Maleficarum, el primer tratado sistemático sobre demonología. En una época en la que la religión y la Inquisición dominan la vida cotidiana, la desconfianza hacia el Mal se intensifica. Cuando la Biblia y la autoridad clerical son la única explicación aceptada, la falta de conocimientos científicos —como la medicina— da paso a la superstición, y la brujería se vuelve la respuesta natural a lo inexplicable.

¿Qué se consideraba brujería?

Para la Iglesia, cualquier fenómeno que se asociara con el mal o que ofendiera a Dios era etiquetado como brujería. No solo la herejía, sino también el uso de hierbas mágicas, la supuesta provocación de tormentas, los conjuros que alteraban la mente humana mediante la invocación de demonios y los sacrificios nocturnos en honor a seres infernales eran considerados actos satánicos.

Estereotipos y acusaciones

El arquetipo de la anciana fea y aislada no define a todas las acusadas. En la práctica, una bruja podía ser la vecina del pueblo o una mujer perfectamente corriente. Tan pronto como una mujer mostraba rasgos de seducción o manipulaba a los hombres, se la vinculaba con Satanás, acusándola de usar la magia para incitar al pecado. Las supuestas brujas eran temidas por sus supuestos hechizos, amuletos y rituales, que la población consideraba la causa de desgracias y calamidades.