Política pronatalista
En 1926 Mussolini implantó una política pronatalista cuyo objetivo era convertir a la mujer en "máquina de procreación" para garantizar los futuros ciudadanos del imperio que pretendía recrear. Se introdujeron incentivos fiscales para las familias numerosas, se gravó a los hombres solteros mayores de veinticinco años y se ofrecieron bonificaciones por cada hijo nacido. El aborto quedó prohibido y severamente castigado. Con estas medidas, el régimen buscaba formar una generación de niños educados bajo la ideología fascista, modelo que inspiró también a Hitler con la Hitlerjugend.
Política antisemita
Al principio el fascismo italiano no se mostraba antisemita; los judíos estaban integrados en la sociedad y muchos apoyaban al partido. Sin embargo, a partir de 1938, bajo la influencia de la alianza con la Alemania nazi, el régimen adoptó una persecución sistemática: los judíos fueron expulsados de cargos públicos y de empresas, se les prohibió asistir a escuelas mixtas y se les excluyó del Partido Nacional Fascista. Solo los veteranos de la Marcha sobre Roma y los discapacitados de guerra estaban exentos de algunas restricciones. Se instauraron campos de concentración y se intensificó la propaganda antijudía, presentando al sionismo como la principal amenaza.
Política racial
Desde 1936 Mussolini proclamó la existencia de distintas razas, declarando la superioridad de la “raza blanca”. Cuando la población italiana necesitó mujeres, buscó cónyuges en sus colonias, especialmente en Etiopía, pero rápidamente prohibió cualquier mestizaje para preservar la “pureza” italiana. La prensa oficial difundió la idea de que los etíopes eran una raza inferior y, en 1936, se prohibieron los matrimonios mixtos; a partir de 1940, los descendientes de relaciones interraciales fueron despojados de la ciudadanía italiana.