Historia antigua

La política se involucra en la Exposición Universal de 1900

Contexto de la Exposición Universal de 1900

La Exposición Universal de París, celebrada en 1900, fue un espectáculo de ingeniería, arte y poderío colonial que despertó pasiones encontradas. Se presentaron desde la última generación de submarinos franceses hasta el impresionante pabellón de Creusot, con cañones de última tecnología y una arquitectura que parecía una "puerta monumental" hacia el futuro.

La política se involucra en la Exposición Universal de 1900

Críticas nacionalistas y literarias

En la prensa de la época, la exposición fue calificada con términos tan duros como "humbug ridículo" y "colapso inminente". El escritor Anatole France, a través de su heroína Madame de Chalmot, describió la feria como una farsa que amenazaba la estabilidad económica de Francia: "Si seguimos así, nos arruinaremos; el vino no se venderá y el país se quedará sin dinero".

Los comentarios de Hermann‑Paul y otros detractores

Hermann‑Paul, humorista de los dreyfusianos, aprovechó la ocasión para ridiculizar a los nacionalistas que se quejaban de la presencia de extranjeros: "¿Qué haces, marido, divirtiéndote? ¡No eres un patriota!". Otros autores, como Boni de Castellane, vieron en la feria una "herida enorme" que atraía a los "gusanos feos de todos los países".

Abel Hermant, por su parte, la describió como una "Cosmópolis de yeso", señalando la exhibición de la flota naval reducida: el submarino Gustave‑Zédé, el modelo Narval y una réplica en miniatura del buque Bouvines que, según él, simbolizaba la derrota de una supuesta flota inglesa.

El espectáculo de la tecnología y el lujo

Los visitantes admiraban el domo rojo de Creusot, los nuevos cañones de campaña y los aparatos de iluminación eléctrica. La prensa francesa comentaba que el emperador alemán podía "poner agua en su cerveza" y que la reina de Inglaterra parecía "gagada" ante tanta ostentación. La feria también mostraba la moda de la época: uniformes, plumas, cintas de seda y una multitud de jóvenes con boinas de terciopelo y cravatines de seda negra.

La electricidad, comparada con la morfina de los boudoirs de 1900, se presentaba como la gran curación de todos los males: "progreso, poesía para ricos y pobres, señal luminosa que aplasta al acetileno". Los jardines iluminados, los faroles que barrían el Champ‑de‑Mars y los chorros de agua con colores de ciclamen convertían el Sena en un río púrpura y rojizo.

Conclusión

Aunque la Exposición Universal fue objeto de abundantes críticas –desde temores de bancarrota hasta acusaciones de decadencia moral– también representó la expresión más perfecta del gusto de la época. Fue, sin duda, una de las cincuenta grandes entradas que definieron la Feria Mundial de 1900.

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