Historia antigua

Joe Kieyoomia, el navajo que sobrevivió al bombardeo de Nagasaki gracias a las gruesas paredes de su celda

Introducción

En la Segunda Guerra Mundial, el sargento Joe Lee Kieyoomia vivió una de las historias más increíbles: fue prisionero japonés, sobrevivió a la Marcha de la Muerte, a los “Barcos del Infierno” y, al final, al bombardeo atómico de Nagasaki. Lo que le salvó fue la gruesa pared de concreto de la celda donde estaba recluido.

Los Navajo y su lengua

Joe nació en 1919 en Nuevo México. Era miembro de la Nación Navajo, el grupo indígena más numeroso de EE. UU., que habitaba también en Arizona, Utah y Colorado. Los navajo hablan el diné bizaad, una lengua del grupo atabascano conocida por su gramática compleja y su fonética difícil.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército estadounidense utilizó esa lengua para crear códigos de cifrado que los japoneses no pudieron romper. La película Windtalkers (2002) popularizó este hecho.

Captura y el Camino de la Muerte

El 200.º Batallón de Artillería Costera, al que pertenecía Kieyoomia, fue enviado a Filipinas. Tras la caída de Luzón y Corregidor en junio de 1942, los japoneses capturaron a más de 75 000 prisioneros. Sin preparación logística, los trasladaron al campo de concentración de O'Donnell, en la provincia de Tarlac.

El trayecto fue una auténtica pesadilla: sin comida durante tres días, agua de charcos y raciones de arroz infestadas de gorgojos. Los guardias los golpeaban y ejecutaban a los que consideraban cobardes. La marcha culminó en la infame “Marcha de la Muerte de Bataan”, donde murieron casi diez mil prisioneros.

Los supervivientes fueron embarcados en los llamados “Barcos del Infierno”, buques de carga y transatlánticos donde el espacio, la ventilación y el alimento eran prácticamente nulos. Muchos se hundieron tras ser torpedeados.

El campo de prisioneros en Nagasaki

Kieyoomia logró sobrevivir a ambos horrores y fue enviado al campo de Matishima, a unos nueve kilómetros al sur de Nagasaki, en la isla de Kyūshū. Allí los japoneses lo confundieron con un “Nikkei Amerikajin”, es decir, un estadounidense de origen japonés, porque su aspecto no coincidía con el de un filipino o un blanco.

Tras varias semanas de malos tratos, los japoneses descubrieron su verdadera identidad: era un navajo. Entonces le exigieron transcribir los códigos en su lengua, una tarea para la que no había sido entrenado.

Al no comprender los mensajes, los japoneses lo castigaron brutalmente, incluso enterrándolo en nieve a tres grados bajo cero, lo que le dejó los pies congelados y mutilados.

El bombardeo atómico y la salvación inesperada

El 9 de agosto de 1945, mientras Kieyoomia cumplía su condena, Estados Unidos lanzó la segunda bomba atómica sobre Nagasaki. La explosión mató entre 30 000 y 40 000 personas al instante.

El sargento estaba recluido en una celda de concreto grueso. Según su propio testimonio, las paredes de la celda amortiguaron la onda expansiva y le salvaron la vida.

Otros prisioneros aliados también sobrevivieron: 24 australianos, varios neerlandeses y un piloto británico. Sin embargo, la confusión posterior hizo que Kieyoomia permaneciera aislado durante tres días hasta que un oficial japonés lo liberó.

Después de la guerra

Tras la rendición de Japón el 14 de agosto, Kieyoomia fue repatriado a EE. UU., donde recibió el Purple Heart y la Prisoner of War Medal. En 1949 volvió a la reserva navajo y se dedicó a la joyería. Se casó con Lita Mae y tuvo tres hijos: Ronald, Joey y Wanda. Murió el 17 de febrero de 1997, a los 77 años.

Legado

La historia de Joe Kieyoomia muestra cómo la suerte, la resistencia y, en su caso, una pared de concreto, pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte en los momentos más extremos de la historia.

Joe Kieyoomia, el navajo que sobrevivió al bombardeo de Nagasaki gracias a las gruesas paredes de su celda Joe Kieyoomia, el navajo que sobrevivió al bombardeo de Nagasaki gracias a las gruesas paredes de su celda Joe Kieyoomia, el navajo que sobrevivió al bombardeo de Nagasaki gracias a las gruesas paredes de su celda Joe Kieyoomia, el navajo que sobrevivió al bombardeo de Nagasaki gracias a las gruesas paredes de su celda Joe Kieyoomia, el navajo que sobrevivió al bombardeo de Nagasaki gracias a las gruesas paredes de su celda