Historia antigua

Willy Messerschmitt, pionero de la aviación alemana

Primeros años y formación

Willy Messerschmitt nació el 26 de junio de 1898 en Frankfurt am Main. Desde joven mostró una gran pasión por la aviación y, a los 15 años, comenzó a trabajar con el especialista en planeadores Friedrich Harth.

Durante la Primera Guerra Mundial colaboró en el desarrollo del planeador S5, proyecto que Harth no pudo terminar por su incorporación al ejército. En 1917, Messerschmitt ingresó en el ejército y, tras la contienda, retomó su trabajo en nuevos modelos. Estudió ingeniería en la Universidad Técnica de Múnich, donde se graduó en 1923.

Los primeros diseños

En 1921 realizó el primer vuelo de su propio planeador, el S9, el primer avión diseñado íntegramente por él. A continuación desarrolló varios prototipos que, aunque innovadores, sufrieron reveses técnicos.

En 1925 sufrió un accidente con el M17 y estuvo hospitalizado. Un año después fundó la empresa Flugzeugbau Messerschmitt GmbH en Bamberg, con parte del capital aportado por el gobierno bávaro. Su primer proyecto comercial fue el M18, un avión totalmente metálico.

Consolidación y el Bf 109

En septiembre de 1927, bajo presión de las autoridades bávaras, Messerschmitt fusionó su compañía con la ya existente Bayerische Flugzeugwerke (BFW). Pasó a ser jefe del departamento de diseño en la sede de Augsburg.

Los primeros aviones tipo M, como el M20, fueron comprados por Lufthansa, pero varios accidentes provocaron la cancelación de pedidos adicionales y una pérdida de confianza en la empresa.

Tras la quiebra de BFW en 1931, la compañía se reconstituyó en 1933. En 1934 Messerschmitt diseñó el Bf 108 Taifun, un avión ligero que llamó la atención de los oficiales de la recién creada Luftwaffe.

Impulsado por el éxito del Taifun, BFW participó en el concurso de 1934 para un caza monoplaza rápido, armado con ametralladoras de 7,92 mm y capaz de acoger los nuevos motores Junkers y Daimler‑Benz. En 1935 presentó el prototipo Bf 109A (Bf 109 V1), que realizó su primer vuelo en septiembre de ese año.

Aunque los pilotos de pruebas criticaron inicialmente el estrecho tren de aterrizaje, la alta carga alar y la cabina estrecha, el avión demostró ser extremadamente rápido y ágil. Al quedar fuera de la competencia Arado y Focke‑Wulf, el Bf 109 se impuso como el mejor candidato y el Ministerio de la Aviación Alemana (RLM) ordenó una pre‑serie de diez unidades.

Conflictos internos y la Segunda Guerra Mundial

Messerschmitt entró en conflicto con Erhard Milch, entonces ministro del Reichsluftfahrtministerium, quien recordaba un accidente del M20 que había costado la vida a un amigo suyo. A pesar de la oposición de Milch, la influencia de Messerschmitt en círculos cercanos a Hermann Göring le permitió mantener el proyecto.

Con el ascenso de Ernst Udet, el Bf 109 fue adoptado como caza principal de la Luftwaffe, convirtiéndose en uno de los aviones de combate más exitosos de la guerra. A lo largo del conflicto se siguieron mejorando versiones para contrarrestar al Spitfire británico y al P‑51 Mustang estadounidense.

Paralelamente, Messerschmitt dirigió el desarrollo del jet Me 262. El programa sufrió retrasos por la lenta puesta en marcha de los motores a reacción; el avión voló con motor de pistón en 1941 y solo en julio de 1942 realizó su primer vuelo a reacción. El Me 262 entró en servicio operativo en 1944, pero los retrasos impidieron que tuviera un impacto decisivo.

Otros proyectos como el Me 210 (intento de reemplazar al Stuka) resultaron fracasos, dañando la reputación de la empresa. Asimismo, diseñó el gigantesco transportador Me 321 y el bombardeador de largo alcance Me 264, que nunca llegaron a producción, al igual que el cohete‑planeador Me 163 Komet.

Posguerra y legado

Al final de la guerra, Messerschmitt fue arrestado y juzgado por el uso de trabajo forzado. La compañía pasó a manos de los Aliados, convirtiéndose en Messerschmitt‑Werke, y en 1966 se fusionó con Flugzeug‑Union‑Süd, dando origen a la empresa MBB en 1969.

Tras cumplir una condena de dos años, Messerschmitt se dedicó a la producción de artículos no aeronáuticos, como el vehículo KR 175. En la década de 1950, Alemania no podía fabricar aviones militares, por lo que la actividad aeronáutica se limitó a planeadores.

Más tarde colaboró en proyectos internacionales, como los jets españoles HA‑200 y HA‑300, y el avión de despegue vertical VJ 101C, desarrollado junto a Ludwig Bölkow y Heinkel dentro del consorcio Entwicklungsring Süd, también absorbido por MBB.

Fundó la Messerschmitt‑Stiftung, una fundación dedicada a la promoción de la ciencia y la tecnología. Se retiró en 1970 y falleció el 15 de septiembre de 1978 en Múnich.