Historia antigua

Sacro Imperio Romano Germánico – Segunda Edición

Sacro Imperio Romano Germánico – Segunda Edición

Orígenes del Imperio

En el año 955 el papado quedó bajo la autoridad de Juan XII, un miembro de una influyente familia romana que comprendía bien la difícil situación política de la ciudad. Al no existir una familia feudal lo suficientemente poderosa que pudiera ofrecer a Roma un nuevo emperador, Juan XII buscó apoyo en el reino germánico.

En 962 el papa invitó a Otón I, rey de los germanos, a intervenir en Italia. Otón aceptó, entró en Roma sin resistencia y, el 2 de febrero de 962, fue coronado por el papa como Imperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Así nació la segunda fase del Imperio, que perduró hasta 1806.

Expansión territorial y carácter multilingüe

Durante los siglos siguientes, los emperadores germánicos combinaron el Reino de Alemania, el Reino de Bohemia, el Reino de Borgoña y el Reino de Italia, creando una entidad política compleja y multietnica que abarcó gran parte de Europa Central. Aunque el nombre evocaba al Imperio romano clásico, la autoridad real recaía en la dinastía germánica.

Relación con el papado y la Iglesia

El poder papal alcanzó su apogeo en el siglo XI. El papa Gregorio VII (1073‑1085) instauró la reforma de la investidura, que enfrentó al emperador Enrique IV con la Santa Sede. En 1076, Enrique fue obligado a caminar descalzo bajo la nieve para pedir perdón en la famosa escena de Canossa, aunque los relatos posteriores pueden haber exagerado la humillación.

En 1054, el Gran Cisma dividió la cristiandad: el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla se excomulgaron mutuamente, sentando las bases de la Iglesia Católica y la Ortodoxa.

Elección del Papa: del cónclave medieval al moderno

Hasta mediados del siglo XI no existía un procedimiento definido para elegir al pontífice. En 1059, Gregorio VII estableció el Colegio de Cardenales, conocido como el Santo Colegio, encargado de la elección.

Desde entonces, los cardenales se recluyen en la Capilla Sixtina. El proceso, llamado cónclave, se caracteriza por:

  • Encierro total: ni entrada ni salida de personas, ni comunicaciones externas.
  • Votación secreta mediante papeletas que se queman al finalizar cada ronda.
  • Humo negro indica que no se ha alcanzado un consenso; humo blanco anuncia la elección de un nuevo papa.

En 1975 el Papa Pablo VI prohibió el voto a los cardenales mayores de 80 años, y en 1996 el Papa Juan Pablo II redujo la mayoría requerida del dos tercios al simple >50 %.

Elección del Emperador: los príncipes electores

El Sacro Imperio contaba con un sistema de elección del monarca imperial. A partir de la Bula de Oro de 1356, siete príncipes electores —tres eclesiásticos (el arzobispo de Maguncia, el arzobispo de Colonia y el arzobispo de Tesalónica) y cuatro seculares (el rey de Bohemia, el duque de Sajonia, el margrave de Brandeburgo y el conde de Habsburgo)— tenían el derecho exclusivo de elegir al nuevo emperador.

En la práctica, la sucesión a menudo favorecía a la dinastía dominante, pero el principio formal garantizaba la participación de varios estados del Imperio.

Fin del Imperio

El Sacro Imperio Romano Germánico sobrevivió durante más de ocho siglos, pero la presión de Napoleón Bonaparte culminó en su disolución formal en 1806, cuando el último emperador, Francisco II, renunció al título.