Historia antigua

Los motines de 1917

Contexto y desgaste de los ejércitos europeos

En 1917, después de tres años de una guerra sangrienta y sin un final a la vista, el agotamiento se había apoderado de todas las fuerzas armadas europeas, cuyo ánimo estaba en su punto más bajo.

Causas en el ejército francés

En las filas francesas, la desastrosa ofensiva de Nivelle en el Chemin des Dames (primavera de 1917), las condiciones de vida en el frío y el barro, la lluvia constante de proyectiles y el aplazamiento de los permisos, alimentaron un creciente descontento entre los soldados del frente.

Desarrollo de los motines

Los alzamientos no se detuvieron con el relevo del general Nivelle por el general Philippe Pétain. Durante el verano de 1917, aproximadamente dos tercios de los regimientos franceses se vieron envueltos en protestas que, aunque variaban en intensidad, compartían una misma exigencia: «¡Abajo la guerra!»

La forma más típica de rebelión consistía en la negativa colectiva a alistarse para nuevos ataques. Los hombres aceptaban mantener sus posiciones defensivas, pero se rehusaban rotundamente a participar en ofensivas que consideraban suicidas y que apenas lograban ganar unos pocos cientos de metros.

Las protestas estaban acompañadas de manifestaciones ruidosas, raras veces violentas, en las que los soldados expresaban sus quejas y coreaban consignas.

Influencia externa

La Revolución rusa de 1917 y la difusión de ideas internacionalistas influyeron, pero el factor decisivo fue el rechazo a los repetidos asaltos inútiles que dejaban a los regimientos diezmados.

Respuesta de Philippe Pétain

Al asumir el mando supremo el 15 de mayo de 1917, Pétain adoptó una estrategia menos ofensiva para reducir las bajas y tomó medidas para mejorar la vida del soldado: mejor alojamiento, alimentación más adecuada y mayor facilidad para obtener permisos.

Aunque el pico de intensidad de los motines se registró entre el 20 de mayo y el 10 de junio, después de la llegada de Pétain, no se puede afirmar que sus acciones hayan puesto fin inmediato a la rebelión; más bien mitigaron su expansión.

Consecuencias y sanciones

Los tribunales militares dictaron alrededor de 3 500 condenas relacionadas con los motines. Entre ellas, 1 381 sentencias de trabajos forzados o largas penas de prisión y 554 condenas a muerte, de las cuales ejecutaron entre 30 y 70 fusilamientos, según distintas estimaciones historiográficas. Estas cifras han sido objeto de debate debido al acceso limitado a los archivos y a la pérdida de entre el 10 % y el 15 % de los registros militares.

En cualquier caso, el número de ejecuciones en 1917 fue bajo comparado con los casi 200 fusilamientos de 1914 y los aproximadamente 260 de 1915.

Otros frentes: el motín en Étaples

En el campamento británico de Étaples, en el Pas‑de‑Calais, se produjo un motín de pocos días que fue reprimido con dureza. El campamento albergaba hasta 80 000 soldados británicos y de la Commonwealth. Francia e Inglaterra acordaron mantener el episodio en secreto hasta la apertura de los archivos en 2017.

Legado psicológico

La forma en que la alta dirección manejó los motines —degradaciones, fusilamientos y envíos a asaltos imposibles— dejó profundas secuelas psicológicas en los combatientes y contribuyó al trauma colectivo de la Primera Guerra Mundial.


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