Historia antigua

Cañón de montaña de 65 mm

Cañón de montaña de 65 mm

Datos técnicos

País: Francia

Calibre: 65 mm

Peso: 400 kg

Velocidad del proyectil al salir del cañón: 330 m/s

Ángulos de disparo: horizontal 6°, vertical de –9° a +32°

Alcance máximo: 5 500 m

Peso del proyectil: 4,5 kg o 3,8 kg

Descripción y modo de funcionamiento

El cañón de montaña de 65 mm, destinado a sustituir progresivamente al modelo de 80 mm, es un arma de fuego rápida con una carrocería articulada. El tubo de acero posee un resorte telescópico que debe comprimirse manualmente antes del primer disparo, retrotrayendo el tubo unos 50 cm de su posición normal. Tras cargar, el tubo se sitúa atrás y el disparo se produce al liberar el resorte, que impulsa el tubo hacia adelante; la energía del retroceso contrarresta la fuerza de impulso y devuelve el tubo a su posición para el siguiente disparo.

En caso de un disparo prolongado (muy raro), el cañón tiende a inclinarse hacia adelante, lo que puede hacer que el proyectil impacte el suelo y explote a pocos metros del arma. Por ello, los artilleros colocaban habitualmente una caja de municiones vacía bajo el tubo en posición de disparo “hacia adelante” para limitar la inclinación.

Con un proyectil de acero de 4 kg, el cañón alcanza hasta 5 500 m y puede disparar entre 10 y 15 tiros por minuto, con elevaciones inferiores a 45°.

Transporte y uso en campaña

El cañón se desmantela en cuatro partes para su transporte con mulas: el cañón propiamente dicho, el freno, el brazo y las ruedas. En carreteras, se arrastra mediante una cuerda y una rueda de apoyo bajo el eje. Fue empleado en campañas coloniales y, en el Sahara, se transportaba a cuestas de camellos formando baterías móviles.

Publicación anterior