Mohenjo‑Daro es hoy uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos del mundo, pues conserva los restos de una gran ciudad urbana de la antigua civilización del Valle del Indo, una de las más extensas y avanzadas de la prehistoria.
La civilización del Valle del Indo se extendía por lo que hoy son Pakistán, el noreste de Afganistán y parte del oeste de la India. Desde la década de 1920 se han identificado unas 2 600 localidades vinculadas a esta cultura, que se sitúa entre las más antiguas y extensas junto a Egipto y Mesopotamia. Los dos centros urbanos más importantes fueron Mohenjo‑Daro y Harappa; la primera se ubica en la provincia de Sind, en el sur de Pakistán, mientras que Harappa está a unos 640 km al noroeste, en Punjab.
Historia de las excavaciones
El Valle del Indo fue descubierto por casualidad a finales del siglo XIX, cuando los ingenieros británicos John y William Brunton construían la vía férrea Lahore‑Karachi y tropezaron con los ladrillos de Harappa. El arqueólogo Alexander Cunningham, futuro director general del Survey of India, reconoció el potencial del sitio, aunque rechazó la hipótesis de que los sellos fueran escritos brahmi.
En 1922‑23 John Marshall, entonces director del ASI, dirigió las primeras excavaciones sistemáticas en Mohenjo‑Daro. Entre 1944 y 1948 Mortimer Wheeler amplió los trabajos tanto en Harappa como en Mohenjo‑Daro. Tras la partición de 1947, la investigación continuó, aunque se interrumpió en 1965 cuando la erosión y los conflictos de tierras obligaron a suspender las excavaciones. Desde 1979 hasta 1985 un equipo liderado por los arqueólogos Michael Jansen y Maurizio Tosi realizó estudios de superficie y documentación, y en 1980 el sitio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Distribución del sitio
Los estudios arqueológicos dividen Mohenjo‑Daro en seis áreas principales: la Ciudadela (o "Ciudad Alta") y cinco sectores denominados DK‑A, B, C, G, HR, SD y VS, que conforman la "Ciudad Baja". Para el visitante, la división se simplifica en dos grandes zonas: Ciudad Baja y Ciudad Alta (Ciudadela).
Arquitectura y planificación urbana
La ciudad se organizó sobre un plano en cuadrícula que abarca unos 300 ha, con bloques rectangulares de 384 × 228 m separados por calles estrechas. No estaba fortificada, lo que sugiere la existencia de un centro administrativo‑político compartido con Harappa.
Las casas
Las viviendas se construían con ladrillos cocidos y, en algunos casos, contaban con dos niveles accesibles mediante escaleras. La mayoría tenía un patio central que se abría a la calle; las casas de mayor prestigio incluían dos cuartos, uno de los cuales servía como baño, y un horno subterráneo para calentar el interior.
Sistema de agua y saneamiento
El complejo cuenta con aproximadamente 700 pozos, baños públicos y una red de drenaje cubierto que recogía las aguas residuales a lo largo de las calles principales. Los pozos, de forma circular, son un diseño exclusivo del Valle del Indo y reflejan una gestión avanzada de los recursos hídricos, combinando aguas de lluvia y del río Indo.
El Gran Baño
El “Gran Baño” es una enorme piscina pública de ladrillo revestida con betún para impermeabilizarla. Mide 12 × 7 m y tiene una profundidad de 2,4 m. Se accede mediante escalones desde un patio y se cree que se utilizaba para rituales de purificación religiosa.
Otros edificios
En 1950 Mortimer Wheeler describió una estructura como “granero”, aunque el arqueólogo Jonathan Kenoyer propone que podría haber sido una gran sala comunal, ya que no se hallaron restos de granos.
Artefactos más representativos
El “Rey Sacerdote”
Encontrada en 1927, esta figura de esteatita de 17,5 cm representa a un hombre barbudo con diadema ornamentada y brazalete. Aunque se le denomina “rey sacerdote”, no hay evidencia de que los sacerdotes gobernaran la ciudad.
La “Danza de la Niña”
Descubierta en 1926, esta estatua de bronce de 10,5 cm muestra a una joven con pulseras en ambos brazos. Se interpreta como una bailarina, lo que sugiere la presencia de la danza como actividad cultural.
La “Madre Diosa”
Esta figura de 18,7 cm, hallada en 1931, presenta rasgos exagerados de la genitalia femenina, lo que ha llevado a algunos investigadores a relacionarla con la fertilidad y la maternidad. Otros expertos advierten que su significado puede variar según el contexto cultural de cada hallazgo.
Sellos
Se han recuperado numerosos sellos de piedra y marfil, algunos con escritura y otros con motivos animales (toro, antílope, unicornio) y símbolos como el árbol sagrado o deidades.
Sello Pashupati
Este sello muestra a una figura sentada en posición de loto, con tocado con cuernos y rodeada de animales. Algunos lo identifican como una representación de un yogui, mientras que otros lo asocian con el dios hindú Shiva, también llamado Pashupati.
Importancia cultural
Mohenjo‑Daro es una ventana única a la vida urbana de una civilización milenaria: planificación de ciudades, sistemas de agua y saneamiento, metalurgia, cerámica y joyería. Además, la interpretación de sus artefactos muestra cómo la visión de los arqueólogos evoluciona con el tiempo, reflejando también sus propios contextos históricos.