Contexto y objetivo del ataque
El 25 de abril, en la madrugada, comenzó el desembarco de los ANZAC en la península de Gallípoli, un episodio que los supervivientes describieron como "el infierno de Gallípoli". El objetivo del general Sir William Birdwood era colocar 4.000 hombres de la 1ª División Australiana en tres oleadas sucesivas sobre una franja de playa de unos 2.000 metros, confiando en la velocidad y el elemento sorpresa.
Desembarco inicial
El 10.º Batallón de Infantería Australiana tomó posición junto a los raíles del buque Prince of Wales. Con la noche aún fría y clara, los barcos de desembarco lanzaron pequeñas canoas que, una vez a unos 50 metros de la costa, dejaron sus remolques y se dirigieron a la playa cargados de soldados. El proceso se desarrolló en completo silencio; nada indicaba que el enemigo estuviera alerta.
Tras media hora, los destructores anclaron entre la costa y los buques, preparados para lanzar la segunda oleada veinte minutos después del inicio.
El error de la ubicación
Una corriente no reconocida (o, según los turcos, una boya de marcaje desplazada intencionalmente) provocó que los buques lanzaran sus embarcaciones demasiado al norte. En lugar de una playa de dos kilómetros, la primera oleada encalló en el estrecho promontorio de Ari Burnu, rodeado de escarpes casi intransitables.
Al tocar tierra, los soldados fueron recibidos por una lluvia de fuego turco. El caos se apoderó de la zona: los hombres se empujaban, algunos se lanzaban al agua para escapar de las balas, y las canoas continuaban llegando bajo el fuego de ametralladoras.
Desorden y primeras victorias
A pesar del desorden, alrededor de las 6 a.m. los australianos lograron ocupar la cima de la primera colina y comenzaron a avanzar hacia la segunda. A las 7 a.m. la vanguardia alcanzó la tercera elevación, desde donde se divisaba el brazo de los Dardanelos bajo el sol naciente.
Sin embargo, la situación en la playa siguió deteriorándose: la falta de coordinación, la llegada de heridos y la imposibilidad de evacuar a los caídos enturbiaron aún más el escenario.
El papel de la Brigada de Nueva Zelanda y la artillería india
La brigada neozelandesa aterrizó como refuerzo, pero sus barcazas de artillería de montaña fueron derribadas por la artillería turca. Sin apoyo de cañones, los neozelandeses avanzaron bajo intenso fuego hasta que una batería india de montaña, trasladada a una posición ventajosa, les proporcionó el apoyo necesario.
La intervención decisiva de Kemal Atatürk
Alrededor de las 6:30 a.m., el joven general Kemal Pasha (más tarde Atatürk) recibió la orden de enviar un batallón a Ari Burnu. Considerando insuficiente esa fuerza, desobedeció la orden y llevó consigo toda su división, liderando personalmente el primer regimiento.
Al llegar a la zona de fuego, Kemal animó a sus tropas, que tras una marcha forzada sobre terreno rocoso, se enfrentaron a la infantería australiana en retirada. Su presencia inspiró a los soldados turcos, que se reorganizaron y lanzaron un contraataque improvisado contra los grupos australianos que se encontraban en las colinas.
Aunque el contraataque fue repelido, logró detener el avance ANZAC y marcó la primera vez que la iniciativa pasó a manos de los defensores. Kemal continuó desplegando sus regimientos, empujando a los australianos de vuelta a las alturas ya ocupadas por sus compañeros. La falta de comunicación y la ausencia de mando centralizado dejaron a los aliados aislados, mientras que la presencia de un general de 34 años al frente de la línea de batalla reforzaba la moral turca.
Conclusión
El desembarco en los Dardanelos se convirtió en un caos de coordinación, errores de navegación y una feroz resistencia turca. La audaz decisión de Kemal Atatürk de reforzar la línea con toda su división cambió el rumbo de la batalla, consolidando su reputación como futuro héroe nacional.