Primeras incursiones (11‑14 de mayo)
\nEl 11 de mayo de 1939, varios cientos de jinetes de la Mongolia Interior (o Manchuria ocupada) cruzaron la frontera acompañados de sus \"asesores\" japoneses de la 23ª División Komatsubara y se lanzaron al pueblo de Nomonhan. Los habitantes no tuvieron tiempo de avisar a los guardias fronterizos que se encontraban en un fuerte de troncos a ocho kilómetros al oeste, en la margen occidental del río.
\nAl día siguiente los invasores volvieron a cruzar la frontera, realizando una acción que recordaba más a un conflicto tribal que a la confrontación entre dos superpotencias del siglo XX. Una horda de jinetes Tsirik, a galope, rodeó a sus enemigos tradicionales, los Bargut, bajo el mando de los japoneses.
\nEscalada y respuesta soviética (14‑22 de mayo)
\nEl 14 de mayo, los atacantes regresaron con fuerza, respaldados por 300 caballeros japoneses. En pocas horas los Tsirik fueron empujados de nuevo al perímetro de la guarnición. Durante la noche, el asesor soviético local, el mayor Bykov, fue llamado para asistir. A la mañana siguiente, mientras se dirigía al sitio medieval, un bombardeo aéreo japonés aterrorizó a sus hombres y dejó ruinas.
\nBykov solicitó de inmediato el envío de la 6ª División de Caballería mongola y de los escasos destacamentos soviéticos disponibles en la zona. Mientras los refuerzos se concentraban en la margen occidental del río, los agresores desaparecieron del otro lado.
\nEn la noche del 22 de mayo, Bykov realizó una exploración forzada cruzando el río. Los japoneses, ocultos en la alta hierba de Nomonhan, lo emboscaron, obligándolo a luchar ferozmente para volver al Khalkhin‑Gol.
\nContraataque y consolidación (25‑28 de mayo)
\nEl 25 de mayo Bykov avanzó con cautela, dedicando los dos días siguientes a despejar la margen oriental y a reocupar el abandonado pueblo de Nomonhan. En el lado soviético ya participaban cerca de 10 000 hombres, mayormente fuerzas policiales, respaldados por algunas compañías especializadas.
\nEl incidente fronterizo se intensificó rápidamente. El 28 de mayo, una fuerza de 5 000 soldados japoneses, acompañados de una horda tribal, atacó al amanecer a las tropas de Bykov. Gracias a la prudencia del mayor, el ejército rojo evitó ser aplastado y recuperó el control del río.
\nEse mismo día el Kremlin activó la alerta y el regimiento de infantería motorizada 149 del Ejército Soviético se movilizó de inmediato. La batalla se prolongó durante la noche y, a la mañana siguiente, una contraofensiva ruso‑mongola obligó a los japoneses a retroceder a la frontera, dejando unas 400 bajas.