Al concluir la Primera Guerra Franco‑India, Jorge III ascendió al trono de Gran Bretaña con una pesada carga financiera: una enorme deuda pública acumulada, en gran parte, por el conflicto reciente.
Esta pesada obligación fiscal condicionó la política británica en sus colonias americanas durante los años siguientes, generando impuestos y medidas que alimentaron el descontento colonial y, en última instancia, contribuyeron al estallido de la Revolución de los Estados Unidos.