Historia antigua

La batalla de la producción

Preparativos alemanes y objetivo soviético

Desde sus primeros discursos y su libro Mein Kampf, Adolf Hitler consideró a la Unión Soviética como su principal enemigo y el obstáculo esencial para dominar Europa y, posteriormente, el mundo. Tras los primeros golpes contra Checoslovaquia, Polonia y los países de Europa Occidental, el alto mando de la Wehrmacht, a partir de julio de 1940, empezó a trazar el plan de invasión a la URSS. En otoño de ese mismo año se iniciaron los traslados de tropas alemanas hacia el este, a territorio polaco.

El 18 de diciembre de 1940, Hitler aprobó el plan denominado "Barbarossa". En ese momento, el pueblo soviético vivía una fase de paz y reconstrucción. Aunque la guerra se prolongaba en Europa desde hacía casi dos años, la URSS se mantenía al margen, gracias al Tratado de no agresión firmado el 23 de agosto de 1939 bajo la iniciativa de Berlín. Tanto líderes como ciudadanos sabían que Hitler no se detendría a medias y que, tarde o temprano, dirigiría sus armas contra la Unión Soviética. Sin embargo, Moscú respetó los compromisos del tratado y ordenó a sus tropas fronterizas abstenerse de cualquier provocación militar.

La URSS en 1940: una potencia industrial emergente

El deseo de evitar la guerra no era señal de debilidad, sino una consecuencia de la naturaleza socialista del país y del principio de coexistencia pacífica establecido por Lenin. En doce años (1928‑1940) los tres planes quinquenales transformaron a una nación predominantemente agraria y subdesarrollada en una potencia vanguardista con un enorme potencial económico.

En 1940 la población soviética alcanzó los 191,7 millones de habitantes, lo que garantizaba reservas humanas prácticamente inagotables. El nivel cultural había mejorado notablemente: la analfabetismo desapareció, casi 50 millones de personas asistían a escuelas y otras instituciones educativas, y cada año se formaban decenas de miles de ingenieros y técnicos que trabajaban junto a más de 31 millones de obreros y empleados.

La producción industrial había crecido cuatro veces respecto a 1913. Ese año se extrajeron 165,9 millones de toneladas de carbón y 31,1 millones de toneladas de petróleo; se fundieron 18,3 millones de toneladas de acero y 14,9 millones de toneladas de hierro fundido, y la cosecha de granos llegó a 383 millones de quintales.

Comparación con la Alemania nazi

Aunque la URSS mostraba un impresionante desarrollo, el Tercer Reich superaba económicamente a la Unión Soviética, sobre todo después de apoderarse de los recursos industriales y agrícolas de Europa Occidental. En 1939 Alemania producían 22,5 millones de toneladas de acero; en 1941, sumando la producción de los territorios ocupados, esa cifra ascendió a 31,8 millones de toneladas. La extracción de carbón alcanzó los 439 millones de toneladas, y la producción de petróleo superó ampliamente la soviética.

Desarrollo militar y desafíos

El Partido Comunista y el gobierno soviético no descuidaron la defensa. Los planes quinquenales permitieron la creación de decenas de fábricas de aviación, armamento y tanques; los arsenales antiguos fueron ampliados y modernizados. Desde la década de 1930 la URSS contaba con un ejército moderno, una fuerza aérea poderosa y unidades blindadas competitivas.

No obstante, al inicio del conflicto la supremacía militar se había erosionado. La Guerra Civil española (1936‑1939) evidenció el atraso de la aviación soviética frente a la alemana: mientras a principios de los años 30 los aviones soviéticos batían récords mundiales de altitud, velocidad y sustentación, a finales de la década los nuevos modelos alemanes Messerschmitt Me‑109E y Junkers Ju‑88 dejaban rezagados a los aviones rusos de la misma categoría. Además, la guerra reveló la fragilidad y los defectos de construcción de los tanques ligeros soviéticos T‑26 y BT‑5.

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