Historia antigua

Belvedere: la gloria de Monsabert

Los marroquíes ya iniciaron parte de la campaña al desembarcar, como se sabe, en la Costa San Pietro. Al mismo tiempo, otras unidades francesas llegaron a suelo italiano, y su nombre quedó estrechamente ligado a este caballero gascón: Goislard de Monsabert.

Tras el éxito del desembarco de Anzio, el mando estadounidense sigue empeñado, quizá más que nunca, en cumplir su objetivo: alcanzar Roma rodeando al enemigo por la llanura costera. Eso implica avanzar hacia Monte Cassino, lo que a su vez requiere neutralizar las alturas que lo flanquean al este: Belvedere y el Col Abate. Para ello, se recurre a los "franceses".

A pesar de sus dudas internas, junio aceptó lo que en otras ocasiones habría parecido una misión imposible. «Es necesario suspender todas las operaciones iniciadas y, en dos días, trasladar toda la artillería de la división argelina, hasta ahora situada a la derecha y sin poder intervenir, al flanco izquierdo, en la zona de Ce‑petto. También es preciso partir desde la base de las laderas de Cifalco, escalar la empinada caída de Belvedere que domina el Rio Secco y sortear el fuego de flanco de Cifalco, tomando al infante atacante por la retaguardia. Pero tuve que ayudar al general Clark, que estaba en apuros, a salir de una mala situación».

El "asunto Belvedere" sólo puede ser relatado por el comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria: durante ocho días, los picos fueron tomados, perdidos y recapturados varias veces, pues el ímpetu de los tunecinos en el ataque sólo fue igualado por la ferocidad de los contraataques enemigos.

Acción de los batallones Gandoët y Berne

Solo al seguir la acción de los batallones Gandoët y Berne en los primeros días se comprende la magnitud del heroísmo de los hombres y oficiales del 4.º regimiento en esta titánica operación.

El 25 de enero, el batallón Gandoët, situado a la derecha, recibió la misión de capturar la colina 862 (objetivo final) que domina toda la posición de Belvedere. Antes, debía, con una compañía, neutralizar y ocupar la colina 470, situada en la línea Gustav, cuyo fuego de flanco impedía el cruce del Rio Secco. La compañía 9 del batallón (capitán Dennée) se encargó de esa tarea, mientras la compañía 11 (teniente Jordy) avanzaba hacia Belvedere, apoyada por la compañía 10.

Una densa niebla se alzó del Rio Secco, sumiendo todo en una atmósfera invernal y húmeda.

A las 8:30 a.m., desde el PC del coronel, en la cima 502, se observó a los escaramuzadores escalar las rocas de la 470. El intercambio de disparos era intenso, pues ya se encontraban en la línea Gustav.

A las 9:30 a.m., la compañía 9, tras esfuerzos sobrehumanos y avanzando en pequeños grupos, logró afianzar una posición en los altos del norte y en las laderas este de la 470. En ese momento, el capitán Dennée cayó herido de bala. Con la última fuerza, gritó por su radio: «Estoy herido; el objetivo se cumplirá; dejo el mando al teniente tunecino El Hadi». El teniente El Hadi continuó la ofensiva pese a que una metralla le arrancó el antebrazo. Media hora después, todavía al mando, arrastró a su compañía como una verdadera bandera viviente. Al llegar a la cima, recibió un disparo de ametralladora en el cuerpo. Gritó al escaramuzador Barelli, que estaba a su lado: «¡Tú, lanza el cohete!», se puso de pie y, lanzando al cielo el grito «¡Viva Francia!», cayó muerto sobre el pico conquistado.

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