Respuesta
El Imperio Otomano se fundamentó en el islam. Los otomanos, de origen turco, eran musulmanes practicantes y la fe islámica guiaba la vida política, social y jurídica del Estado.
El islam se convirtió en la religión oficial y su jurisprudencia (la sharia) influyó en la legislación, la educación y la administración. Aun así, el imperio adoptó un sistema de millet que garantizaba cierta autonomía a comunidades cristianas y judías, permitiendo la práctica de sus propias religiones y leyes internas.
Así, aunque coexistieron el cristianismo y el judaísmo, el islam siguió siendo la fe dominante y el principal motor cultural a lo largo de toda la historia otomana.