La flamberge (del alemán Flammenschwert) es una hoja de espada con ondulaciones a lo largo de todo su filo, lo que le confiere un aspecto similar a una llama.
Orígenes del término
El nombre proviene del latín tardío flamma “llama” y del alemán “Schwert” “espada”. En la tradición nórdica se relaciona con Flæma “caza” y Berg “roca”, traducido como “caza‑roca”.
Armas que emplean la hoja ondulada
Gran espada de los lansquenets
Durante los siglos XV al XVII, los lansquenets –mercenarios modelados a partir de los suizos– utilizaban una gran espada con hoja ondulada. Aunque su capacidad de corte no superaba a la de una espada recta, la forma ondulada tenía efectos psicológicos: intimidaba al adversario, ralentizaba el deslizamiento de la hoja enemiga al bloquear y, según algunos relatos, generaba vibraciones desconcertantes.
Kriss oriental
El kriss es una daga originaria del sudeste asiático cuya hoja siempre presenta ondulaciones pronunciadas, utilizada tanto en combate como en ceremonias.
Rapier del siglo XVII
En torno al año 1600 la rapier adoptó ocasionalmente la forma flamberge, no tanto para asustar como para impresionar, dejando una impresión memorable entre la nobleza.

Flamberge en la literatura
En la chanson de geste de Renaud de Montauban, la flamberge es la espada mágica que el héroe recibe de su primo Maugis. El nombre también se asocia a la espada legendaria Durandal, la de Roldán.
Expresión popular
La locución «poner la flamberge al viento» significa “atacar sin pensar”, aludiendo al carácter impulsivo y temerario del guerrero que blande esta arma.