Rey Arturo en la historia
El personaje conocido como el Rey Arturo o Arturo Pendrágono ocupa un lugar central en la mitología bretona y celta. No se sabe con certeza si existió como figura histórica; sin embargo, diversos reyes llamados Arzur, Arthus, Artus o Arthur pudieron confluir en la leyenda que hoy conocemos. Los textos medievales galeses no lo nombran rey, sino amerauder (emperador).
El nombre proviene de la raíz celta Arz, que significa "oso", símbolo de fuerza, estabilidad y protección. En la cultura celta el oso era el animal emblemático de la realeza y estaba asociado a la diosa Artio.
El sobrenombre Pendrágono deriva de su padre, Uther Pendrágono, y se interpreta como “cabeza de dragón”.
Posibles orígenes históricos
Algunos investigadores sitúan a Arturo en el siglo VI, originario de Gales o del oeste de Inglaterra, aunque la ubicación exacta de su corte —Camelo— sigue siendo un misterio. Se le asocia a la lucha contra los sajones y, en ocasiones, se le equipara con Ambrosio Aurelio, llamado “rey de los bretones”. La escasez de fuentes hace que no esté claro si "bretones" se refería a los habitantes de las Islas Británicas o a los de Bretaña continental.
Una hipótesis sugiere que Arturo fue un gran terrateniente romanizado que dirigió una tropa de buccelaires (mercenarios pagados con alimentos) y apoyó a los reyes británicos contra los sajones. El cronista Nennius (siglo IX) lo menciona como dux bellorum (jefe de guerra) que combatió junto a los reyes bretones.
Otra teoría vincula a Arturo con el prefecto romano Lucio Artorius Castus, que comandó la Legión VI Victrix en Britania y más tarde fue enviado a Armorica para sofocar una rebelión. El título de dux que recibió en esa campaña coincide con el de Nennius.
Geoffrey Ashe propone que el Arturo legendario se inspiró en Riothamus, "rey de los bretones", que en 468 apoyó a Roma contra los visigodos y los sajones. Investigadores modernos, como C. Scott Littleton y Linda A. Malcor, combinan ambas hipótesis y sostienen que el nombre Arturo sería una celta‑ización de Artorius.
Otros autores consideran a Arturo como una deidad celta semidivina, comparándolo con el dios marino Lir o con héroes literarios como Beowulf.
Primeras leyendas
El primer rastreo de Arturo en la literatura galesa aparece en el poema Gododdin, atribuido a Aneirin, aunque la referencia es ambigua. La obra Historia Brittonum, escrita por el monje Nennius alrededor del año 830, describe a Arturo como un caudillo guerrero, no como rey.
En los relatos galeses de Culhwch y Olwen y en el Mabinogion, Arturo forma parte de una compleja red de héroes y magos. El texto Trioedd Ynys Prydein menciona su corte en Celliwig (Cornualles), que podría corresponder a Callington o a Kelly Rounds.
Arturo también es asociado a la Caza Salvaje, una figura que aparece en tradiciones de Gran Bretaña, Francia, Alemania y Grecia.
El romance artúrico
En 1133 Geoffrey de Monmouth publicó la Historia Regum Britanniae, que se convirtió en un bestseller medieval y despertó el interés de autores como Robert Wace y Layamon. Sin embargo, muchos cuentos artúricos pueden rastrearse a tradiciones orales bretonas que circulaban en las cortes europeas.
El francés Chrétien de Troyes, en la mitad del siglo XII, y Marie de France, con sus lais, aportaron nuevas versiones independientes de Geoffrey. Estas narraciones, agrupadas bajo la denominación “materia de Bretaña”, difundieron la imagen de Arturo rodeado de los Caballeros de la Mesa Redonda (Lancelot, Gawain, Gilead) en la corte de Camelot, asistidos por el mago Merlín y en busca del Santo Grial.
Robert de Boron introdujo el famoso episodio de la espada en la piedra, que sólo el verdadero rey podía extraer, y que en algunas versiones se identifica con Excalibur, entregada luego por la Dama del Lago, Viviane.
El fin del rey
La última gran batalla de Arturo, la de Camlann, enfrenta al monarca contra Mordred, a veces descrito como su sobrino o hijo incestuoso de Morgana/Morgause. Arturo resulta gravemente herido y es llevado a Avalon, donde sus heridas son curadas o su cuerpo es enterrado. Otros relatos afirman que no muere, sino que entra en un sueño mágico del que regresará cuando Bretaña lo necesite. Diversos lugares reclaman ser Avalon: Glastonbury (Inglaterra), la isla de Aval (Côtes d’Armor, Francia), entre otros.
Simbolismo
En la civilización celta no existía un rey único y absoluto; la sociedad estaba dividida en clanes y vasallos. Sin embargo, la imaginación popular consolidó la figura de un monarca ideal: fuerte, sabio, guerrero y unificador. Después de su desaparición, Arturo sigue simbolizando la esperanza de los bretones y su posible regreso para unir las “dos Bretañas”.
Mito y política
Después de la conquista normanda de 1066, Guillermo el Conquistador utilizó el mito artúrico para legitimar su dominio, presentándose como heredero de la unidad británica que Arturo había representado. De forma similar, Enrique II Plantagenet se proclamó sucesor de Arturo para reforzar su autoridad sobre Inglaterra y Gales, y para justificar sus campañas en Irlanda y Escocia.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la figura de Arturo fue empleada por la propaganda británica para estimular la resistencia frente a la amenaza nazi.
Familia y descendientes
Según la tradición, Arturo es hijo de Uther Pendrágono y de Igraine, viuda del duque de Cornualles. Tiene una hermana, Anna, esposa del rey Breton Budic. Se casa con Ginebra, supuesta reina de Irlanda, hija de Leodagan. Ginebra, tras quedar viuda, da a luz a un hijo de padre desconocido; ese hijo a su vez engendra a Patrick I el Perdedor, rey de Irlanda entre 556 y 601.