
El retorno de Felipe al reino
Felipe vuelve a Francia tras la cruzada, aunque la intensa tensión nerviosa le ha dejado la calvicie. Poco a poco se recupera y comienza a planear su siguiente movimiento. Mientras tanto, Ricardo Corazón de León sigue ostentando su poder en Tierra Santa, pero la ausencia del rey inglés permite a Felipe y a su aliado el astuto Juan Sin Tierra (Jean sans Terre) ocupar los condados normandos de Vexin, Aumale y Eu.
Conflicto con Ricardo y la captura en Austria
Al percatarse de que su territorio está bajo ataque, Ricardo abandona la campaña oriental y, de regreso, es interceptado por el duque de Austria, a quien había ofendido durante la cruzada. Impulsado por Juan Sin Tierra y por Felipe Augusto, el duque entrega a Ricardo al emperador germánico Enrique VI, quien lo mantiene cautivo hasta 1194 a cambio de un considerable rescate.
Venganza y primeras batallas
Enfurecido, Ricardo decide castigar a sus enemigos. El emperador declara que "el diablo ha sido liberado" y, al poco tiempo, se reanuda la hostilidad. Felipe sufre derrotas en Frétév (1194) y en Courcelles, cerca de Gisors (1198), mientras Ricardo muere en abril de 1199 durante una expedición en Châlus.
El joven Arturo de Bretaña y la disputa sucesoria
Desde 1196, Felipe protege al joven Arturo de Bretaña, hijo de Geoffroy, quien, según la ley feudal, tiene derecho a heredar gran parte del imperio Plantagenet. Juan Sin Tierra, ahora rey de Inglaterra, se muestra reacio a cederle lo que le corresponde. Felipe utiliza esta legitimidad como arma contra Juan, exigiendo la cesión del Vexin normando, Évrecin y la parte occidental de Berry a cambio del reconocimiento de Juan como rey.
El Tratado de Goult (1200) y sus consecuencias
El tratado establece el matrimonio entre el príncipe Luis de Francia (futuro Luis VIII) y Blanca de Castilla, nieta de Juan Sin Tierra. Sin embargo, Juan no tiene intención de respetar sus promesas. Ese mismo año, los Plantagenet secuestran y casan al prometido de Hugo de Lusignan, hijo del conde de la Marche.
Consolidación del dominio francés (1202‑1214)
Ante la ausencia de Juan en la corte francesa, se decreta la entrega de varios feudos a Arturo (Bretania, Maine, Anjou, Touraine) a cambio de homenaje. Tras la captura (agosto 1202) y asesinato (abril 1203) de Arturo, Felipe ocupa Château‑Gaillard, Rouen, Maine, Touraine, Anjou y casi todo Poitou. El papado excomulga a Juan y pretende otorgar la sucesión a Felipe (1213), pero Juan mantiene el trono tras jurar vasallaje al Papa.
En respuesta, Felipe forma una coalición con el emperador Otón de Brunswick, el conde de Flandes Ferrand de Portugal y el conde de Boulogne Renaud de Dammartin. La alianza sufre una derrota decisiva: los ingleses pierden en La Roche‑aux‑Moines (2 jul 1214) y sus aliados son derrotados en Bouvines (27 jul 1214) por el propio rey Luis, asistido por sus milicias.
Intento de conquista de Inglaterra (1216)
Fortalecido por estas victorias, Felipe lanza en 1216 una nueva empresa para conquistar Inglaterra, aprovechando la rebelión de los barones ingleses contra Juan. El príncipe Luis es recibido, los barones lo reconocen como rey y lo coronan. Sin embargo, la muerte de Juan elimina el principal obstáculo para Luis, que vuelve a su trono francés.
Expansión territorial en la península
Felipe mantiene los territorios conquistados en el continente: gran parte del condado de Flandes, la mayor parte del condado de Auvernia (con la creación de la Terre d'Auvergne), y adquiere dominios estratégicos en Gâtinais (Montargis) y el bajo Loira (Gien). Sin anexar formalmente, ejerce control administrativo sobre varios feudos: la tutela de Champaña durante la minoría de Thibaud IV, el condado de Boulogne (secuestro en 1212 y devolución en 1224 a Mahaut, esposa de Felipe Hurepel) y diversas tierras del sur (Tournon, Valentinois, Cahors, Gourdon, etc.).
Languedoc y la cruzada contra los albigenses
El único territorio que Felipe no logra someter es Languedoc, donde el conde Simón de Montfort lidera la cruzada contra los albigenses. Aunque inicialmente pretendía apropiarse temporalmente de los bienes del conde de Toulouse, el objetivo real fue eliminar la amenaza aragonesa en Muret. Las batallas de Muret, La Roche‑aux‑Moines y Bouvines (todas en 1214) expulsaron de Francia a tres soberanos extranjeros (Pedro II de Aragón, Juan Sin Tierra y Otón), consolidando la autoridad del rey de Francia sobre su reino.