Los cosacos
Los cosacos (polaco: Kozak; ruso: Казак, Kazaki; ucraniano: Kozak, Kozaky) fueron grupos de pueblos libres que surgieron en la Europa del Este y en las regiones limítrofes de Asia. El nombre proviene del tártaro quzzaq, que significa «aventurero» o «hombre libre», y aparece por primera vez en un documento rutenio de 1395.
No deben confundirse con los kazajos (Казах) ni con los azares, aunque habitaban territorios cercanos en épocas distintas.
Orígenes
Tras la invasión mongola, los primeros cosacos se establecieron en las estepas despobladas de la actual Ucrania, bajo la autoridad nominal del Gran Duque de Lituania. El Codex Cumanicus (1303) los menciona como centinelas que protegían los convoyes contra las hordas tártaras, aunque también actuaban como merodeadores en alianza con los tártaros. De aquí nació la tradición de los cosacos zaporogios.
Los cosacos zaporogios
Se asentaron entre los ríos Bug y Dniéper, en los llamados «Campos Salvajes». Allí convivieron campesinos fugitivos, pobres urbanos, aventureros de distintas clases sociales y, en algunos casos, criminales. La comunidad era muy diversa: ucranianos, bielorrusos, polacos, moldavos e incluso judíos que, a principios del siglo XVII, formaron su propio escuadrón.
Al principio intentaron dedicarse a la agricultura y a la ganadería, pero los constantes ataques tártaros los obligaron a organizarse como hermandades militares. Vivían de la caza, la pesca y el saqueo, y sus asentamientos fortificados —las «sitch»— estaban situados en islas como Mala Khortytsia, de donde proviene el nombre «zaporogio» (más allá de los rápidos).
Su estructura política era una democracia directa: en las asambleas llamadas Rada elegían a sus líderes militares, los otaman o hetmanes. Cada decisión estratégica se tomaba colectivamente.
Militarmente, los zaporogios utilizaban formaciones de carros atados en forma de triángulo, largas picas, armas de fuego y pequeños cañones para repeler a los jinetes tártaros. Cuando los invasores quedaban debilitados, los cosacos salían del campamento para acabar la contienda con sables y hachas.
Los cosacos rusos
Desde el siglo XVI, los cosacos rusos patrullaban las fronteras de Moscú contra los tártaros de Crimea, Kazán y Astracán, así como contra los nómadas transvolguinos. Se establecieron principalmente en la zona entre los ríos Donetz y Don, formando la comunidad cosaca del Don.
Participaron activamente en la expansión rusa hacia Siberia, el Cáucaso y Asia Central. Fueron guías de exploradores, comerciantes y geógrafos, fundando ciudades como Tobolsk, Yekaterimburgo, Krasnoyarsk y Yakutsk. En el siglo XVII, aventureros como Yermak Timofeyevich lideraron la conquista de Siberia, mientras que otros, como Vasily Pozharkov, exploraron el río Amur y la costa de Sakhalin.
Comunidades cosacas en Rusia
Comunidades originarias (espontáneas)
- Cosacos del Don (aprox. 1570)
- Cosacos de los Urales (1571)
- Cosacos del Terek (1577)
Comunidades creadas por los zares como guardias fronterizos
- Cosacos del Kuban (1696)
- Cosacos de Orenburgo (1744)
- Cosacos de Astrakhan (1750)
- Cosacos de Siberia (1760)
- Cosacos de Transbaikalia (1851)
- Cosacos del río Amur (1858)
- Cosacos de Semirechensk (1867)
- Cosacos de Ussuri (1889)
Durante el siglo XIX, la mayoría de los cosacos se integró al aparato militar del zarismo, convirtiéndose en una especie de policía rural. Tras la Revolución Rusa fueron perseguidos, y solo con el colapso de la URSS reapareció la cultura cosaca.