Historia antigua

Día 4 en Roma – 20 de mayo de 2019

Día 4 en Roma – 20 de mayo de 2019

Mañana: rumbo al Coliseo

El plan era salir temprano para visitar el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino, cuyas entradas habíamos adquirido el día anterior en la Plaza Merulana. Teníamos asignada la hora de entrada al Coliseo a las 12:00. Salimos del apartamento a las 10:15 (había un retraso) y tomamos el autobús de la línea 10:30 que nos dejó en la parada "Via Argentina". Desde allí cogimos otro autobús que nos dejó frente al Coliseo a las 11:15.

El Coliseo bajo la lluvia

Frente a la imponente estructura nos sentimos pequeños ante la historia de violencia y espectáculo que representa. Construido por Vespasiano alrededor del año 70 d.C., fue escenario de combates de gladiadores, ejecuciones públicas y, según la tradición, de un león que se arrodilló ante el mártir cristiano Andrónico.

Queríamos primero recorrer el Foro y el Palatino, pero al llegar ya había largas colas de turistas. Decidimos abandonar la fila y buscar refugio bajo la lluvia que comenzó a intensificarse alrededor de las 11:00, tal como había pronosticado el Servicio Meteorológico de Roma.

Compras improvisadas de impermeables

Olvidamos el paraguas que habíamos comprado el día anterior y, bajo la fuerte lluvia, los vendedores bangladesíes empezaron a ofrecer paraguas y impermeables de polietileno. Cada impermeable costaba cinco dólares (aprox. 200 rupias indias), pero tras regatear pagamos 2,5 €, unos 200 rupias, por cada uno. Compramos cuatro impermeables: uno para cada miembro de la familia.

Al mismo tiempo descubrimos que no había ningún techo o zona cubierta para los turistas mojados. La falta de servicios parecía deliberada para incentivar la venta de estos productos, una práctica que recordamos de estaciones de tren en la India.

Un baño de 1 €

Necesitamos usar el baño. Un empleado (posiblemente nigeriano) nos indicó que había un servicio sanitario detrás del Coliseo y cobraba 1 € por su uso. Aceptamos, pues el precio nos parecía razonable para la necesidad del momento.

Entrada al Coliseo

A las 12:00, después de la pausa para el baño, pudimos entrar al interior del Coliseo. Aún llovía, pero como ya teníamos la entrada, accedimos sin esperar. Dos de los seis boletos estaban mojados y la máquina escáner no los reconocía; la operadora, al percatarse del problema, nos permitió el acceso sin más.

El edificio, construido hace casi dos mil años, sigue sorprendente. El nivel inferior albergaba las celdas de los gladiadores; el nivel superior, con sus gradas y balcones, permitía a los emperadores y a la aristocracia observar los sangrientos combates. El espectáculo era una mezcla de entretenimiento y generación de riqueza para la élite.

El Panteón y la Piazza Navona

Después de almorzar y descansar, por la tarde visitamos el Panteón y la Piazza Navona. El Panteón, originalmente un templo dedicado a Marte construido en 31 a.C. bajo Marco Agripa, fue reconvertido en iglesia cristiana en el siglo VII (Sancta Maria ad Martyres). Su cúpula de 142 pies de diámetro sigue siendo una obra maestra de la arquitectura romana.

La historia del Panteón incluye varias reconstrucciones: fue dañado por incendios bajo Nerón, Vespasiano y Tito, y finalmente quedó tal como lo vemos hoy tras la intervención de Adriano en el siglo II. En el interior se conservan inscripciones y restos de los emperadores Trajano y Adriano.

En la Piazza Navona, famosa por la fuente de los Cuatro Ríos diseñada por Gian Lorenzo Bernini en 1651, disfrutamos del ambiente de artistas callejeros, músicos y pequeños puestos que vendían alimentos. La plaza, que sigue la alineación original de los edificios de Agripa, es un testimonio vivo del urbanismo romano.

Reflexiones del día

El día estuvo marcado por la lluvia inesperada, la improvisación para conseguir impermeables y la sorprendente falta de infraestructuras para los visitantes. Sin embargo, la majestuosidad del Coliseo y la belleza del Panteón y la Piazza Navona compensaron cualquier incomodidad.

Como recordaba Dan Brown en su novela "Ángeles y demonios", Roma es un escenario donde la historia, la arquitectura y la imaginación se entrelazan. Nuestro recorrido confirmó esa visión: cada piedra cuenta una historia, cada esquina guarda un misterio.