
Egberto (también escrito Ecgberht) fue rey de Wessex desde 802 hasta su muerte en 839.
Primeros años y exilio
Posiblemente hijo del rey Ealhmund de Kent, Egberto fue expulsado de su territorio en la década de 780 por el poderoso rey Offa de Mercia y por Beorhtric, rey de Wessex. Buscó refugio en la corte de Carlomagno, donde permaneció varios años antes de regresar y tomar el trono de Wessex tras la muerte de Beorhtric.
Consolidación del poder (802‑825)
Los primeros veinte años de su reinado están escasamente documentados, pero parece que Egberto mantuvo la independencia de Wessex frente a Mercia, que entonces dominaba gran parte de Inglaterra.
Victoria sobre Mercia y apogeo (825‑830)
En 825 Egberto derrotó a Beornwulf de Mercia en la batalla de Ellendune (actual Wroughton, Wiltshire), poniendo fin al dominio merciniano sobre el sur de Inglaterra. Tras la victoria, sus fuerzas ocuparon Kent, Essex, Sussex y Surrey, que hasta entonces habían estado bajo la órbita de Mercia.
Cuatro años después, en 829, venció a Wiglaf de Mercia, tomó el control de la ciudad de Londres y se hizo con la autoridad para acuñar monedas como rey de Mercia. El crónicon anglosajón lo describió como bretwalda, título que indica “gobernante de Britania”. Ese mismo año obtuvo la sumisión del rey de Northumbria en Dore.
Expansión en el sureste
Egberto envió a su hijo Æthelwulf a Kent, obligando al rey Baldred a huir al norte del Támesis. Los reinos de Kent, Sussex y Surrey quedaron bajo la autoridad wessexiana y fueron administrados como subreinos bajo Æthelwulf.
Retroceso parcial (830‑839)
En 830 Wiglaf recuperó el trono de Mercia, revirtiendo gran parte de la hegemonía wessexiana. Aun así, Wessex mantuvo el control de Kent, Sussex y Surrey, y Egberto siguió ejerciendo influencia en el sur‑este.
Los vínculos con la corte carolingia fueron decisivos para los éxitos de Egberto; sin embargo, la caída de la red comercial franco‑rhenana y los problemas internos de Luis el Piadoso a finales de la década redujeron ese apoyo.
Conflictos en el suroeste y la muerte
En 836 Egberto fue derrotado por los daneses en Carhampton, pero recuperó la victoria en Hingston Down (Cornualles) en 838, consolidando el fin de la independencia del último reino bretón de Domnonée.
En 838 se celebró el Concilio de Kingston, donde Egberto y su hijo Æthelwulf otorgaron tierras a las diócesis de Winchester y Canterbury, reforzando la alianza con la Iglesia. Egberto murió en 839; su testamento dejó sus propiedades exclusivamente a la familia real para evitar su pérdida por matrimonios.
Sucesión y legado
Tras su muerte, su hijo Æthelwulf ascendió al trono de Wessex, asegurando una sucesión sin disputas. Egberto fue enterrado en Winchester, al igual que su hijo, su nieto Alfredo el Grande y su bisnieto Eduardo el Viejo, lo que subraya la creciente importancia de esa ciudad como centro del poder wessexiano.