
El Gran Ejército Pagano, también llamado “Gran Ejército Danés”, fue una fuerza vikinga originaria de Dinamarca que asoló y conquistó gran parte de Inglaterra a finales del siglo IX. Aunque las fuentes de la época no especifican su número exacto, se estima que reunía varios cientos de barcos y unos pocos miles de guerreros, lo que la convierte en una de las mayores expediciones vikingas conocidas.
Incursiones del Gran Ejército en Gran Bretaña (865‑878)
La expresión “Gran Ejército Pagano” (en inglés Great Heathen Army, en anglosajón: mycel heathen here) aparece en la Crónica Anglosajona. La mayor parte de la información proviene de esos anales.
Sus orígenes se remontan a la banda de guerreros vikingos que sitió París en 845, posiblemente bajo el mando del legendario Ragnar Lodbrok. Tras saquear Rouen y otras localidades menores, establecieron bases fácilmente defendibles en la zona de sus depredaciones.
Después de perfeccionar sus tácticas en la Europa continental, el ejército cruzó a Britania e inició su desembarco en East Anglia en 865. Sus líderes fueron Halfdan e Ivar Ragnarsson, conocido como “el Deshuesado”, con el apoyo de su hermano Ubbe. Las sagas nórdicas describen la invasión como una venganza por la muerte de su padre Ragnar a manos del rey Ælle de Northumbria, aunque la historicidad de esta motivación es discutible.
A finales de 866 conquistaron el reino de Northumbria y, en 870, East Anglia. En 871 llegó el llamado Gran Ejército de Verano, liderado por Bagsecg. En 874 los vikingos, reforzados, tomaron Mercia, expulsando al rey Burgred. Ese mismo año muchos se establecieron en los territorios conquistados, y en 877 llegó otro grupo. La presencia vikinga quedó documentada por la fosa común de 250 cuerpos descubierta en Repton y por alrededor de cincuenta túmulos funerarios hallados cerca de Ingleby, Derbyshire.
Tras la conquista de Mercia, el ejército se dividió: Halfdan se dirigió al norte para atacar a los pictos, mientras que Guthrum se impuso en el sur como señor de la guerra. Su estrategia consistía en ocupar una ciudad fortificada y, a cambio de un rescate, firmar un tratado que les permitiera abandonar la zona. En 876 las tropas de Halfdan y Guthrum recibieron refuerzos y, juntos, ganaron la Batalla de Wareham.
Al mismo tiempo, Alfredo el Grande, rey de Wessex —el único reino anglosajón que permanecía independiente— contraatacó y enfrentó al Gran Ejército en 878 en Ethandun (Eddington). Formando una muralla de escudos similar a la “tortuga” romana, los sajones obtuvieron la ventaja y, pese a las dificultades, lograron la victoria. Los daneses se retiraron a Chippenham; su rendición tras catorce días de asedio abrió la vía a un tratado de paz en el que Guthrum aceptó el bautismo y tomó a Alfredo como padrino.
Así, los daneses quedaron confinados al llamado Danelaw, mientras Wessex se liberó de la amenaza. Al norte, los colonos vikingos fundaron el reino de York, que perduró, con varias interrupciones, hasta mediados del siglo X.