Historia antigua

Justo antes de Cristo: ¿Quién dijo que un romano iría a Tracia?

Justo antes de Cristo: ¿Quién dijo que un romano iría a Tracia?

En su obra Sixty Million Romans: The Culture of the People in Ancient Rome (Crítica, 2012), Jerry Toner sostiene que la risa era el rasgo distintivo del ocio de la "no‑élite" romana: una herramienta para burlarse de las pretensiones de la cultura oficial. Un ejemplo clásico lo encontramos en el triunfo de César en el verano de 46 a.C., cuando, disgustado, escuchó a sus soldados cantar una canción que lo ridiculizaba por su calvicie, sus deudas y sus "faldas" (Suetonio, Vida de Julio César, 51). En apenas dos versos los soldados, a quienes César había favorecido, le recordaban sus humillaciones, provocando una mezcla de ira y, sobre todo, de vergüenza.

De forma similar, en la serie Justo antes de Cristo (Movistar+, 2022) el personaje de Manio Sempronio Galba (Julián López) no puede evitar sonrojarse cuando su primo Silvio (Javier Botet) expone sus defectos ante los soldados al final del segundo episodio. La escena, que parodia las comedias de Plauto y Terencio, muestra cómo la vergüenza de un romano se convierte en la fuente de la mayor risa.

Justo antes de Cristo: una comedia romana de actualidad

Creada por Juan Maidagán y Pepón Montero – los mismos autores de la exitosa sitcom Camera Café (Telecinco, 2005‑2009) – la serie nos transporta a un universo cómico que habría sido reconocido al instante por los romanos de la época de Plauto y Terencio. Los guionistas toman prestados y reinterpretan varios tropos clásicos: soldados fanfarrones como Gabinio (Manolo Solo), esclavos más astutos que sus amos como Agorastocles (Xosé Touriñán), eunucos alocados como Corbulón (Aníbal Gómez), jóvenes privilegiados pero inútiles como el propio Manio, generales erotómicos como Gneo Valerio Aquila (César Sarachu) y mujeres independientes como Valeria (Cecilia Freire). Todo ello se combina para crear una sátira que, según los críticos, podría haber sido escrita por Terencio mismo.

Manio Sempronius Galba es condenado a muerte por alta traición cometida por el llamado "Grupo de los Siete". Incapaz de suicidarse, opta por servir como legionario en Tracia, una región que sólo descubrirá en el quinto episodio cuando se da cuenta de que su padre, apodado "El Magnífico", también había hecho carrera allí. En el campamento, Manio revuelve la calma de los soldados, desencadenando una guerra con los «bárbaros» poco después de su llegada. El concepto de honor, tan romano, se convierte en el combustible de los conflictos internos del batallón.

Justo antes de Cristo: ¿Quién dijo que un romano iría a Tracia?

Su arenga llega a tal punto que los soldados gritan "¡Roma! ¡Roma! ¡Roma!", y hasta el general Gneo Valerio y su staff terminan repitiendo el mismo cántico, provocando la declaración de guerra de los bárbaros.

Referencias clásicas y modernas

La serie parodia la vida militar romana con un tono que recuerda más a Camera Café o La hora chanante que a M*A*S*H, aunque los creadores admiten haber tomado ideas de esta última. El general Valerio, por ejemplo, se muestra incapaz de comportarse como tal: "¿No se ha levantado? Pero si declaro la guerra no me levanto a las doce", protesta el tribuno Gabinio en el segundo episodio. En el cuarto episodio, la patrulla pierde la dirección y, tras una derrota contra los tracios, el soldado Agorastocles termina liderando la tropa, lo que avergüenza a Manio y desata la ira del libertino Bitinio (Arturo Valls).

Los malentendidos y los cambios de roles – elementos típicos de la comedia plautina – son el motor de la serie. Por ejemplo, la negociación de paz en una casa rural tracia se arruina por la torpeza de Manio, mientras su esclavo Agorastocles, con mucho sentido práctico, salva la situación. Asimismo, la incapacidad del general Valerio para reconocer la guerra civil entre Octavio y Marco Antonio se refleja en su desconcierto ante la intervención de las mujeres, lideradas por Valeria, que preparan el plan de batalla en el sexto episodio.

Otro momento cómico destacado es la aparición del legionario Cornelio Pisón (Fernando Cayo). Este personaje llega al campamento con una aura de superioridad, pero pronto se ve humillado cuando la hija del general, Valeria, le informa que está enfermo de lepra para evitar una reunión con el legado de Octavio. La escena subraya la brecha entre la pretensión militar y la cruda realidad del campamento.

Justo antes de Cristo: ¿Quién dijo que un romano iría a Tracia?

Los diálogos están cargados de referencias históricas y de humor contemporáneo. En un flashback, Manio llama a Octavio "Cayo Julio César Octavio Augusto" y el joven responde: "No me llamarán así por muchos años". En el cuarto episodio, Bitinio comenta sobre Agorastocles: "Es lo que yo llamo el mal de Espartaco: no conoce su lugar". Estas frases, junto con cantos tribales absurdos de los tracios, recuerdan el estilo de las farsas de Plauto, donde la inversión de roles y la burla a la autoridad eran la norma.

En conclusión, Justo antes de Cristo demuestra que, aunque pasen dos mil años, los romanos y nosotros compartimos el mismo sentido del humor: la risa surge de la exposición de la hipocresía, la torpeza y la exageración de los poderosos.

Comentarios históricos en YouTube

Alberto Pérez (Desperta Ferro) y Matteo Bellardi (Pausanias Viajes) analizan la serie desde una perspectiva histórica en nuestro canal de YouTube.

Notas

[1] El nombre del eunuco Corbulón, que alude al exitoso general romano Gneo Domicio Corbulón, constituye una inversión de roles que habría resultado cómica incluso para los espectadores de Plauto.

[2] La referencia a la tria nomina clásica –prænomen, nomen y cognomen– genera un juego de palabras que solo los conocedores de la nomenclatura romana apreciarían.

[3] Adrian Goldsworthy analiza el concepto de "fronteras permeables" en Pax Romana (2017) y Hadrian's Wall (2018), ideas que aparecen en la serie cuando los supuestos "bárbaros" resultan ser simples comerciantes.

[4] Según Toner, el humor surge de la ambigüedad y de la burla a valores compartidos; ver Leisure and Ancient Rome (Polity, 1995), capítulo 7.

[5] Diálogo entre Valeria y su madre Atica al final del sexto episodio, que refleja la planificación militar femenina.

[6] Suetonio describe cómo César llamaba a sus soldados "companeros" y les otorgaba armas decoradas con plata y oro, resaltando la diferencia entre la verdadera camaradería y la ridiculez mostrada en la serie.

[7] Letra del "himno" tracio que se repite en varios episodios, mostrando la sátira cultural de la producción.