Industrialización temprana (1750‑1850)
En la fase inicial de la Revolución Industrial, la mayoría de las fábricas se concentraron en Gran Bretaña, cuna del proceso. El número de obreros creció de forma constante, y a comienzos del siglo XIX se estimaba que había varios cientos de miles de trabajadores fabriles en el país.
En el resto de Europa y en los Estados Unidos la industrialización aún estaba en sus inicios, por lo que la cantidad de empleados era mucho menor, aunque la expansión de las fábricas empezaba a acelerarse.
Industrialización tardía (1850‑1900)
La segunda mitad del siglo XIX supuso una explosión de fábricas y de empleo fabril en numerosas naciones.
En Gran Bretaña la fuerza laboral fabril aumentó de forma significativa; al final del siglo XIX se contaban varios millones de obreros en sus fábricas.
En los Estados Unidos, la industrialización se intensificó tras la Guerra Civil. El número de trabajadores pasó de unos pocos cientos de miles a mediados del siglo XIX a varios millones en 1900.
Otros países industrializados, como Francia, Alemania y Japón, también experimentaron un notable crecimiento del empleo en fábricas durante este periodo.
Condiciones laborales
Las condiciones de trabajo en las fábricas de la Revolución Industrial eran, en general, duras: jornadas largas, salarios bajos y entornos inseguros eran la norma, lo que provocó el surgimiento de movimientos sociales y de reforma laboral.
Conclusión
Los registros históricos proporcionan datos más precisos para regiones o sectores específicos, pero determinar una cifra exacta del total de trabajadores fabriles entre 1750 y 1900 resulta imposible debido a la falta y variabilidad de las fuentes.