Acuerdo Franco‑Vietnamita de 6 de marzo de 1946

Después de diez meses de negociaciones secretas y bajo la constante amenaza de una masacre general contra los franceses, el 6 de marzo de 1946 se firmaron los acuerdos franco‑vietnamitas. Los puntos esenciales fueron:
Puntos clave del acuerdo
- Francia reconoce a la República de Vietnam como un Estado libre, con gobierno propio, parlamento, ejército y finanzas, integrante de la Federación de Indochina y de la Unión Francesa.
- La reunificación de los "Tres Kys" (las tres regiones de Vietnam) se decidirá mediante un referéndum.
- El retiro de las tropas chinas será reemplazado amigablemente por el ejército francés.
- Se declara el cese inmediato de hostilidades y se abre la negociación sobre el futuro de Indochina, que podrá celebrarse en Hanoi, Saigón o París; finalmente se eligió Fontainebleau.
- Al pie del protocolo se añadió la firma de Vu Hong Khanh, líder del V.N.Q.D.D., vinculando a la oposición con el acuerdo.
- Se anexó un tratado sobre los problemas delicados del relevo de unidades chinas y la convivencia de fuerzas francesas y vietnamitas.

Repercusiones inmediatas
El fin de una larga pesadilla abrió la esperanza de un futuro con posibilidades. La fuerza expedicionaria de Leclerc, tras un violento enfrentamiento con los chinos en Haiphong el 7 de marzo, desembarcó en Saigón y, el 18 de marzo, llegó a Hanoi en un ambiente amistoso que favoreció la consolidación de un entendimiento leal.
Gracias a la reubicación pacífica de las tropas francesas, Ho Chi Minh evitó la amenaza china y obtuvo satisfacciones en varios de sus objetivos esenciales. Además, neutralizó a los partidos de oposición reservándoles puestos en el gobierno.
Para Francia, el temor a un masacre de sus ciudadanos desapareció y la amenaza de un nuevo conflicto con una China que, de haber intervenido, habría apoyado plenamente al enemigo, quedó mitigada. El convenio delineó las líneas maestras de las futuras relaciones franco‑vietnamitas dentro de la Unión Francesa.
Reacciones internacionales
El acuerdo fue, en general, bien recibido por la opinión mundial. Estados Unidos, cuyos ojos empezaban a abrirse a la situación, lo acogió con alivio, considerándolo una victoria francesa que evitó nuevas hostilidades.
Solo algunos círculos chinos, cuyas esperanzas se vieron frustradas, incitaron a la población contra lo que calificaron como traición. El 7 de marzo, al día siguiente de la firma, Ho Chi Minh se dirigió a una multitud en la Place du Théâtre, dominada por los partidos pro‑chinos. Con gran habilidad defendió su posición, pero también constató que la oposición no se desarmaría, lo que haría su vida política singularmente difícil.
Camino hacia la convivencia
Se estableció una cohabitación franco‑vietnamita en Indochina. Aunque no exenta de choques y dificultades, todos esperaban con esperanza –más o menos – la conferencia que, en Francia, definiría definitivamente los términos de la futura coexistencia.
Se acordó que una Comisión de Buenas Relaciones viajaría primero a Francia, encabezada por Phạm Văn Đồng, leal lugarteniente de Ho Chi Minh y entonces Primer Ministro de la República Democrática de Vietnam. Él presidiría la delegación vietnamita en la conferencia que abriría el 6 de julio en Fontainebleau.