Entrevista con Rana Liaquat Ali Khan
Rana Liaquat Ali Khan, viuda del primer primer ministro de Pakistán, Liaquat Ali Khan, recibió en 1978 el premio más alto de la ONU por su labor en derechos humanos, convirtiéndose en la primera mujer asiática en obtenerlo. En una entrevista concedida a la periodista Afshin Zubair, respondió a dos preguntas clave.
¿Es Pakistán hoy el país que se imaginó en 1947?
Rana respondió que no. Señaló que la visión fundadora preveía libertad religiosa y una separación clara entre política y fe, algo que nunca se logró y que, según ella, ha generado corrupción y deshonestidad.
¿Cuál es su visión del futuro de Pakistán?
Su respuesta fue pesimista: "Muy mala. No se percibe cambio positivo; la juventud desconoce su historia y sus líderes, y muchos desean emigrar".
Descontento popular y tendencias migratorias
El autor y periodista paquistaní Tarek Fatah preguntó en Facebook a 500 usuarios en qué país musulmán preferirían vivir. El 78 % eligió Turquía (secular) o Indonesia (más liberal), mientras que Irán, Pakistán y Arabia Saudí recibieron la mayoría de los votos negativos.
Informes sobre la degradación social
Según el espía indio Mohanlal Bhaskar, la vida civil y militar en Pakistán muestra signos de deterioro moral: proliferación de prostíbulos, explotación sexual, altos índices de enfermedades de transmisión sexual y abusos en prisiones. El autor describe estas situaciones con un lenguaje crudo, pero el mensaje central es la profunda crisis ética que percibe en la sociedad.
Influencia de la élite religiosa y el ejército
Desde su fundación en 1947, Pakistán ha vivido conflictos internos y guerras. Tras las elecciones de febrero de 2008, la coalición entre el Partido Popular de Benazir Bhutto y la Liga Musulmana de Nawaz Sharif intentó debilitar el poder conjunto de mulás y militares, pero el autor argumenta que la estructura de poder sigue favoreciendo a esos grupos.
Necesidad de reconectar con raíces culturales
El historiador Akbar S. Ahmed señala que los musulmanes indios solían admirar a figuras como Mahmud de Ghazni, Aurangzeb y Muhammad Ali Jinnah. Hoy, muchos paquistaníes solo encuentran identificación en Jinnah, lo que limita su sentido de identidad.
Al explorar la herencia cultural del subcontinente, se destacan aportes preislámicos: los Vedas, los filósofos Panini y Chanakya, y las ciudades de Harappa y Mohenjo‑Daro. Algunos intelectuales paquistaníes abogan por reconocer ese legado como parte esencial de la identidad nacional.
Conclusión
Pakistán enfrenta una crisis de identidad alimentada por tensiones entre religión y política, problemas sociales graves y una falta de referentes culturales contemporáneos. Reconocer y valorar su patrimonio histórico podría ser un paso clave para superar este desafío.