Historia antigua

Perséfone, diosa griega del inframundo y la primavera

Perséfone, diosa griega del inframundo y la primavera

Origen y nombres

En la mitología griega, Perséfone (en griego antiguo Περσεφόνη, en Homero Persephóneia) es una diosa, hija de Zeus y Deméter. En sus primeros mitos se la conoce como Kórê (Κόρη), que significa “la doncella” o simplemente “la hija”, en contraste con su madre Deméter, “la madre”.

Equivalente romano

En la mitología romana se le identifica con Proserpina.

El rapto y el ciclo de las estaciones

Perséfone, de extraordinaria belleza, era criada en secreto por su madre en la isla de Sicilia, su lugar favorito. Un día, mientras recogía flores en los bosques de Enna, la vio Hades, su tío, que se enamoró al instante y decidió hacerla su reina. La raptó y la llevó al inframundo, justo cuando la joven se agachaba para coger una narcisa.

Deméter, al percatarse de la desaparición de su hija, la buscó durante nueve días y nueve noches. En su dolor, la tierra quedó estéril y el sol se negó a brillar. Ante la crisis, Zeus intervino. Como Perséfone había probado siete semillas de granada, fruta de los muertos, quedó destinado que pasara parte del año en el inframundo.

Se acordó un compromiso: la joven pasaría seis meses con Hades como reina del inframundo y los restantes seis meses regresaría a la tierra como Kórê, acompañando a su madre y favoreciendo la primavera y el verano. El período en que Perséfone está en el inframundo explica el invierno, cuando la tierra se vuelve árida.

Rol y atributos

Perséfone aceptó su papel de reina de los muertos y, según los mitos, siempre actúa en armonía con su esposo Hades. Algunos autores la consideran hija de la diosa Estigia y sostienen que siempre fue una deidad subterránea. También se le atribuye la maternidad de Zaqueo, engendrado por Zeus transformado en serpiente.

Culto y simbolismo

Su figura es central en los cultos de Eleusis, Tebas, Megara, Sicilia y Arcadia. Originalmente también era una diosa de los cereales, al igual que Deméter. Para los griegos, la fertilidad del suelo estaba estrechamente ligada a la muerte: las semillas se guardaban en la oscuridad durante el verano para ser sembradas en otoño. El mito de Perséfone simboliza este ciclo de muerte y renacimiento y dio origen a los Misterios Eleusinos, que prometían a los iniciados una resurrección personal.

En los Misterios de Samotracia Perséfone se identifica con la diosa Axiokersa.

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