División de la India y el conflicto de Cachemira
Tras la partición de la India en 1947, la disputa por Cachemira quedó en el aire como una sombra permanente. Desde 1948, Pakistán ha intentado varias veces (1948, 1965, 1971 y 1993) invadir la zona. Hoy, de los territorios que pertenecían al antiguo estado principesco de Jammu y Cachemira, la India controla apenas el 45 % (Jammu, Valle de Cachemira, Ladakh y el glaciar Siachen), Pakistán posee el 35 % (Gilgit‑Baltistán y Cachemira Azad) y el 20 % restante (Aksai‑Chin y la zona de Trac Karakoram) está bajo control chino.
La guerra de 1971 y la amenaza terrorista de Pakistán
Cuando Pakistán Occidental reprimió a la población de Pakistán Oriental, cerca de diez millones de bengalíes huyeron a la India. El Ejército indio, a través de la Muktivahini, apoyó a los refugiados y contribuyó a la desintegración de Pakistán en dos naciones. Desde entonces, Pakistán ha lanzado ataques terroristas transfronterizos que han costado miles de vidas civiles y militares en la India.
Avances de la India y obstáculos terroristas
India ha alcanzado hitos científicos notables: lanzó 29 satélites simultáneamente, destruyó satélites hostiles y realiza maniobras espaciales avanzadas. Sin embargo, la amenaza constante de grupos terroristas respaldados por Pakistán frena su progreso. En los últimos 72 años, la hostilidad contra la India se ha institucionalizado en madrasas, academias militares y campañas propagandísticas.
Incidentes de secuestro y propaganda
En enero de 1971, dos jóvenes cachemires, Mohammad Ashraf y Hashim Qureshi, secuestraron un avión indio y lo llevaron a Pakistán. El gobierno pakistaní celebró el acto, acusó a la India de complicidad y quemó la aeronave en Lahore. Los secuestradores fueron glorificados como héroes, mientras que la India los procesó y los acusó de actuar bajo la dirección de Pakistán.
El cultivo del terrorismo en Pakistán
Durante décadas, Pakistán ha albergado campos de entrenamiento para miles de terroristas locales y extranjeros, suministrándoles armas y financiación para infiltrarse en la frontera india. Cuando India captura a estos combatientes, el ejército y el gobierno pakistaní emplean todo tipo de maniobras para liberarlos, como el caso de Masood Azhar, cuya liberación en 2015 permitió que continuara planificando atentados.
Ataques recientes y respuestas militares
En 2008, terroristas asesinaron a más de 50 extranjeros en el Hotel Marriott de Islamabad, provocando que British Airways suspendiera vuelos a Pakistán durante 11 años. Tras el ataque al campamento militar de Uri en septiembre de 2016, la India ejecutó una “golpe quirúrgico” que eliminó a unos 50 terroristas y destruyó siete bases. En febrero de 2019, la Fuerza Aérea india bombardeó el campo de entrenamiento de Balakot, matando a numerosos militantes.
Programa nuclear pakistaní y riesgos
Abdul Qadir Khan, conocido como el padre del programa nuclear pakistaní, robó diseños de uranio de los Países Bajos en los años 70 y facilitó la construcción de la primera bomba atómica de Pakistán. China habría colaborado en el desarrollo del programa. Desde entonces, Pakistán amenaza con lanzar un arma nuclear contra la India en cada conflicto, manteniendo el control del “botón nuclear” en manos del ejército.
Previsiones de una guerra nuclear
Un informe de International Physicians for the Prevention of Nuclear War (IPPNW) de 2013 advertía que una guerra nuclear entre India y Pakistán podría acabar con la civilización humana, provocando una hambruna que afectaría a más de dos mil millones de personas y, potencialmente, a toda la población de China.
China y el apoyo a los terroristas pakistaníes
Durante años, China vetó en la ONU la designación de Masood Azhar como terrorista internacional. Solo en mayo de 2019, bajo presión de EE. UU., Rusia, Francia y Reino Unido, se logró su inclusión en la lista negra.
El cambio de la postura internacional bajo Narendra Modi
Desde que Narendra Modi asumió la cancillería en 2014, Estados Unidos ha reorientado su política, apoyando a la India y presionando a Pakistán. Acuerdos con EE. UU., Israel y Japón han fortalecido la posición india en foros internacionales, mientras que Rusia y China se ven obligadas a reconsiderar su relación con Pakistán.
Los refugiados rohingya y la presión demográfica
Los rohingyas, originarios del antiguo Pakistán Oriental, huyeron de Myanmar y buscaron asilo en Bangladesh, Tailandia e Indonesia. India, ya saturada por la migración bengalí, ha rechazado su ingreso, aunque la ONU registra más de 14 000 rohingyas registrados y estimaciones de 40 000 indocumentados distribuidos en varios estados indios.
Datos demográficos y la crisis alimentaria
Antes de la partición, la India unida tenía 43,16 mil km² y 395 millones de habitantes (densidad ≈ 92 hab/km²). Tras la división, la India quedó con 32,87 mil km² y 330 millones (densidad ≈ 100). Bangladesh y Pakistán presentan densidades de 1 116 y 265 hab/km² respectivamente, lo que genera una migración constante hacia la India, cuya densidad actual supera los 416 hab/km². La falta de recursos en Bangladesh y Pakistán impide que sus poblaciones encuentren sustento, alimentando la presión migratoria hacia la India.
En resumen, la rivalidad India‑Pakistán sigue alimentando conflictos, terrorismo y una carrera nuclear que amenaza la estabilidad regional y global.