Descubrimiento de la corona más antigua
En 1961 se descubrió la corona más antigua conocida del mundo como parte del Tesoro de Nahal Mishmar, junto a cientos de objetos preciosos. La pieza data de la Edad del Cobre, entre 4000 y 3500 a.C., y forma parte de más de 400 hallazgos extraídos de una cueva en el desierto de Judea, cerca del Mar Muerto, hace más de medio siglo.
La corona tiene forma de gran anillo y presenta relieves de buitres y puertas que sobresalen en su parte superior. Los expertos creen que pudo haber sido utilizada en ceremonias funerarias de personajes importantes de la época.

Interpretaciones académicas
Según la Universidad de Nueva York, “este objeto de enorme poder y prestigio, la corona de cobre ennegrecida y dentada, con sus protuberancias en forma de buitre y sus fachadas con aberturas cuadradas, sugiere una relación directa con las prácticas funerarias de la época”.
El tesoro fue hallado por el arqueólogo Pessah Bar‑Adon, quien lo encontró oculto en una grieta natural y envuelto en una estera de paja dentro de una cueva del lado norte de Nahal Mishmar, conocida posteriormente como “Tesoro de la Grotta”.

El conjunto de objetos
En total se recuperaron 442 artefactos de cobre, bronce, marfil y piedra, entre los que destacan 240 cabezas de mazas, 100 cetros, 5 coronas, cuernos de polvo, herramientas y armas.
El carácter apresurado de la colección sugiere que estos objetos eran tesoros sagrados del templo calcolítico abandonado de Ein Gedi, situado a unos doce kilómetros del hallazgo. Probablemente fueron ocultados en la cueva durante una situación de emergencia.