Historia antigua

Roma. El reinado de Julio César. Parte 3

Introducción

Roma. El reinado de Julio César. Parte 3En esta última entrega se recorre el periodo en que Julio César se convirtió en dictador vitalicio, su paso por Egipto junto a Cleopatra, el incendio de la Biblioteca de Alejandría, el origen de la famosa frase latina Veni, Vidi, Vici, la concesión de los títulos de "Padre de la Patria" y "Emperador", y finalmente los acontecimientos que culminaron con su asesinato.

El poder absoluto después de Farsalia

Tras la derrota de Pompeyo en la batalla de Farsalia y su muerte ignominiosa, la población de Roma, enfurecida, derribó las estatuas de Sila y Pompeyo. El Senado, cansado de la resistencia, aceptó nombrar a César dictador perpetuo, otorgándole plenos poderes sobre la vida de los ciudadanos y la promesa de un futuro triunfo contra Numidia.

Egipto: Cleopatra y el incendio de la Biblioteca

En lugar de regresar inmediatamente a Roma, César quedó atrapado en Egipto, donde se vio envuelto en la disputa sucesoria entre la reina Cleopatra y su hermano Ptolomeo. La tensión provocó una revuelta en Alejandría que culminó con el incendio de la famosa Biblioteca. César tuvo que escapar nadando desde el palacio real y, tras recibir refuerzos de Asia, la situación se estabilizó: Cleopatra, apoyada por la fuerza romana, se alzó al trono y Egipto pasó bajo protección romana. El dictador permaneció nueve meses en la ciudad, fascinado por la monarca.

Regreso a Roma y los triunfos múltiples

Los problemas en las provincias (Pompeístas en África, Iliria y Hispania; el rey parto Mitrídates y el usurpador Farnaces en Asia) obligaron a César a volver a la arena política. El 2 de agosto de 47 a.C. derrotó a Farnaces en la batalla de Zela, enviando a Roma el breve mensaje «Veni, Vidi, Vici». En septiembre llegó a la capital, donde su sola presencia calmó los disturbios.

Para compensar el tiempo perdido, celebró un cuádruple triunfo (galo, de Farnaces, egipcio y numida) donde desfiló Vercingétorix, Arsinoe, el hijo del rey de Iuda y cientos de botines que sumaban 65 000 talentos. El desfile incluyó 2 822 coronas de oro (≈8 toneladas) y una abundante distribución de alimentos para 22 000 ciudadanos, además de espectáculos con infantería, caballería y elefantes.

Los honores y reformas de César

Con el título de Imperator Gaius Iulius Caesar, César se convirtió en dictador de por vida. Recibió los honores de "Padre de la Patria" (Parens Patriae) y "Liberador", y fue elegido cónsul en múltiples ocasiones. Se le añadió el mes de su nacimiento, julio, a su nombre, y se erigieron templos y estatuas en su honor.

Sus reformas incluyeron la ampliación del Senado, la creación de magistraturas a partir de sus legionarios, una reforma agraria y la promulgación de la Lex Iulia de vi et de majestate. También reformó el calendario, dando origen al calendario juliano, y planeó grandes proyectos (nuevo teatro, templo a Marte, bibliotecas griegas y romanas, pacificación de dacios y partos) que nunca llegó a concretar.

Los Idus de marzo

A pesar de su política de clemencia, la sospecha de que buscaba convertirse en rey y trasladar la capital a Asia Minor alimentó el descontento. Un grupo de alrededor de 60 conspiradores, liderado por los antiguos pompeyanos Marco Junio Bruto, Cayo Casio Longino y Decio Junio Bruto, planeó su asesinato.

El 15 de marzo de 44 a.C., durante una sesión del Senado, César recibió 23 puñaladas; una sola fue mortal. Su muerte no detuvo la transformación de Roma: la República cayó y el Imperio se consolidó bajo sus sucesores.

Legado

Julio César es una de las figuras más influyentes de la historia romana. Su vida marcó el inicio del Imperio, que perduró cinco siglos más. A diferencia de muchos emperadores posteriores, César mostró humanidad: amor, clemencia y una visión política que, aunque ambiciosa, dejó huellas indelebles en la civilización occidental.

Fuente: Enciclopedia.