Aprende la historia breve de uno de los muebles más populares: la silla. Desde el antiguo trono de Cnosos hasta los asientos episcopales y la silla eléctrica del sistema judicial estadounidense.
Los orígenes en Creta
La historia temprana de la silla se remonta a la isla griega de Creta. En el yacimiento de Cnosos, que data de alrededor del 2000 a.C., se halló un palacio minoico. En la sala del trono se conservó una silla de piedra, considerada el “trono más antiguo de Europa”. Aunque la denominación es exagerada, es indudable que en la antigüedad los asientos elevados se reservaban para ceremonias y para que gobernantes o sacerdotes pudieran ejercer su autoridad con dignidad.
De los tronos a los asientos episcopales
En la Edad Media la silla pasó a simbolizar el poder eclesiástico. La palabra griega kathedra (καθέδρα) significa “asiento”. En las catedrales se instaló el “trono del obispo”, de ahí el origen del término “catedral”, que designa la iglesia principal de una diócesis. Con el tiempo, la noción se trasladó también a instituciones laicas, como las facultades universitarias.
La silla independiente en la Europa moderna
El uso de sillas independientes, sin respaldo ceremonial, es una invención relativamente reciente. En los conventos las monjas comenzaron a utilizarlas para facilitar la lectura y la escritura. No fue hasta el siglo XVI que las sillas se popularizaron en los hogares, y en el siglo XVIII empezaron a adornarse con elaborados diseños. En oficinas y fábricas su adopción generalizada se dio en el siglo XIX.
La silla eléctrica
Al final del siglo XIX la silla encontró una aplicación sombría. En 1890, en Estados Unidos, se ejecutó a William Kemmler, el primer condenado a muerte mediante una silla eléctrica. A pesar de la controversia, este método sigue utilizándose en algunos estados.
Así, la silla, más que un simple mueble, es testigo de la historia.
Basado en el libro Europe Dealing with History – Norman Davies.