Historia antigua

Causas del descenso de la natalidad y el envejecimiento poblacional en Japón

Japón afronta una profunda crisis demográfica: la tasa de natalidad sigue disminuyendo, la población envejece rápidamente y el número total de habitantes se contrae. Para mantener la población se necesita una tasa de fecundidad total (TFR) de al menos 2,07 hijos por mujer. En 1973 la TFR era 2,14, cayó a 1,26 en 2005 y, aunque se recuperó ligeramente hasta alrededor de 1,4, el número de nacimientos sigue bajo porque el número de mujeres en edad fértil también disminuye. En 2017 se registraron apenas 946 000 nacimientos, el nivel más bajo desde que se iniciaron los censos nacionales.

El envejecimiento es otro problema estructural: cada año aumenta la proporción de personas mayores mientras la población en edad de trabajar (15‑65 años) se reduce, lo que dificulta financiar la atención a los mayores.

Ante esta situación, el gobierno ha lanzado políticas para revertir la caída de la natalidad y mejorar el entorno laboral de las mujeres, pues una mayor participación femenina en la fuerza laboral es esencial para sostener el sistema de pensiones y el cuidado de los ancianos.

1. Antecedentes históricos: la población en la era Edo

Desde mediados del periodo Edo, el shogunato Tokugawa realizaba censos quinquenales de la población común (excluía a samuráis y funcionarios). En 1721 la población era de 26,07 millones y apenas llegó a 26,91 millones en 1846. El estancamiento se debió a la falta de expansión agrícola y a repetidas hambrunas, como la de Tenpō, que redujo la población en 1,25 millones en cinco años.

Si bien la tasa de natalidad era más alta que en la actualidad, era inferior a la de los periodos Meiji y principios de Showa. La mortalidad infantil era alta, lo que limitaba el crecimiento poblacional.

2. Japón prebélico: alta natalidad y alta mortalidad

Entre mediados de la era Meiji y principios de la era Taishō la natalidad era elevada, pero también lo era la mortalidad. A partir de 1920, los avances médicos, la mejor nutrición y la higiene redujeron drásticamente la mortalidad, incrementando la esperanza de vida de 42 años en la década de 1920 a 46 años en 1935.

La estructura familiar era distinta a la actual. Tras la Primera Guerra Mundial surgió una nueva clase media urbana de graduados universitarios que se convirtieron en “salarymen”. En los hogares rurales la pareja trabajaba conjuntamente en la agricultura, mientras que en las familias mercantiles los sirvientes vivían como miembros de la familia y, en la aristocracia, era común la concubinato.

3. El milagro económico y el auge de la ama de casa

Durante el llamado “milagro económico” (≈1955‑1973) Japón pasó de una economía agraria a una industrial. La mayor parte de la población comenzó a desplazarse a fábricas y oficinas; el modelo familiar tradicional se transformó en “el marido trabaja fuera y la mujer se encarga del hogar”.

El aumento de los ingresos permitió que muchas mujeres no necesitaran trabajar fuera, pero la tasa de natalidad, que había superado 4 nacimientos por mujer en la primera mitad de los años 40, cayó rápidamente a alrededor de 2,1‑2,2 en la década de 1950 y se mantuvo en ese nivel.

Aunque la presencia de amas de casa podría haber facilitado la crianza de hijos, la sociedad industrial exigía cada vez más educación y recursos económicos, lo que llevó a la decisión de “tener menos hijos y dedicarles más recursos”.

4. Matrimonios tardíos y aumento de la soltería

El descenso de la natalidad tiene dos componentes: parejas casadas que no tienen hijos y personas que nunca se casan. En Japón, el factor dominante es el aumento de la población no casada.

Tras el fin del milagro económico en 1975, el crecimiento del ingreso masculino se estancó. Muchos jóvenes pospusieron el matrimonio hasta alcanzar un nivel salarial “adecuado”. Así, la proporción de solteros en los veinte y treinta años empezó a subir, sobre todo entre los hombres.

Desde mediados de los años 90, la tasa de soltería vital (personas que nunca se casan) ha aumentado aún más, impulsada por la precariedad laboral de los trabajadores no regulares y la incertidumbre sobre los ingresos futuros. En lugar de retrasar el matrimonio, muchos jóvenes optan por renunciar a él.

5. El “Plan 100 millones” de Shinzo Abe

En 2016 el gabinete de Shinzo Abe presentó el “Plan 100 millones” con el objetivo de alcanzar una TFR de 1,8. El plan propone ampliar el apoyo a la crianza y crear condiciones que permitan a las mujeres combinar trabajo y familia.

En Europa y EE. UU. se observa que el aumento de la participación femenina en la fuerza laboral ha coincidido con la recuperación de la natalidad desde el año 2000. Otros países desarrollados también enfrentan bajas tasas de natalidad, pero la causa principal suele ser la inseguridad laboral de los jóvenes y el alto costo de criar hijos.

Los gobiernos que han conseguido estabilizar o elevar la natalidad han implementado políticas de conciliación trabajo‑familia (guarderías accesibles, licencias parentales remuneradas, horarios flexibles). En Japón, tras el punto más bajo de nacimientos en 2005, la TFR ha mostrado una ligera recuperación y la participación laboral femenina está en aumento, aunque los números siguen siendo insuficientes para revertir la tendencia a largo plazo.