Historia antigua

Historia medieval británica: la dinastía Plantagenet

La tercera fase de la historia medieval británica está marcada por la dinastía Plantagenet (1154‑1399). Durante este periodo el poder real se fue debilitando frente a la creciente influencia del Parlamento, se desencadenó la Guerra de los Cien Años contra Francia y se vivieron crisis sociales como la peste.

¿Qué fue la época Plantagenet (1154‑1399)?

Tras la anarquía que siguió a la muerte de Enrique I, su hijo Enrique II consolidó el Imperio Angevino y fundó la dinastía Plantagenet. Cada monarca dejó una huella distintiva:

  • Enrique II: creador del Imperio Angevino, reformas judiciales y fortalecimiento del reino.
  • Ricardo I (Corazón de León): participó en la Tercera Cruzada; sus costosas campañas agotaron la economía.
  • Juan sin Tierra: perdió territorios franceses y firmó la Magna Carta.
  • Enrique III: enfrentó la rebelión de Simón de Montfort y el origen del Parlamento.
  • Eduardo I: unificó Gran Bretaña, creó el “Parlamento modelo”.
  • Eduardo II: su reinado estuvo marcado por la debilidad y la influencia de su esposa Isabel.
  • Eduardo III: reclamó el trono francés, desencadenando la Guerra de los Cien Años.
  • Ricardo II: su gobierno terminó en un golpe de Estado; la dinastía Plantagenet llegó a su fin.

Reinado de Enrique II (1154‑1189)

Enrique II amplió el territorio bajo el Imperio Angevino, que incluía Inglaterra, Normandía, Anjou y gran parte del sur de Francia. Internamente introdujo reformas judiciales que reforzaron la autoridad real.

Rebelión de sus hijos

Las disputas sucesorias y los celos entre sus hijos (Enrique el Joven, Ricardo y Juan) provocaron una rebelión apoyada por el rey Luis VII de Francia. Finalmente Enrique II logró la reconciliación, pero la fricción persistió.

Reinado de Ricardo I (1189‑1199)

Ricardo I pasó la mayor parte de su reinado fuera de Inglaterra, participando en la Tercera Cruzada y siendo capturado en su regreso. Su ausencia dejó al país sin una dirección clara, aunque su figura quedó como la de un rey valiente.

Reinado de Juan sin Tierra (1199‑1216)

Juan es recordado por su impopularidad, la pérdida de los territorios franceses y su conflicto con la Iglesia, que lo llevó a ser excomulgado por el Papa Inocencio III. Su mala gestión fiscal y militar provocó la rebelión de los barones.

La Magna Carta

En 1215 los barones obligaron a Juan a firmar la Magna Carta, un documento que limitaba el poder real y sentaba las bases del constitucionalismo inglés.

Reinado de Enrique III (1216‑1272)

Enrique III heredó el trono a los nueve años. Su reinado estuvo marcado por conflictos con los barones liderados por Simón de Montfort, quien fundó el primer Parlamento representativo en 1265. Tras la derrota de Montfort, el Parlamento continuó evolucionando.

Reinado de Eduardo I (1272‑1307)

Eduardo I reforzó la autoridad real, conquistó Gales y intentó someter a Escocia. En 1295 convocó el llamado “Parlamento modelo”, que incluía a la nobleza, al clero y a representantes de las ciudades.

Reinado de Eduardo II (1307‑1327)

El reinado de Eduardo II se caracterizó por la influencia de sus favoritos y la desafección de la nobleza. Su esposa, la reina Isabel de Francia, lideró una rebelión que culminó con su deposición y muerte.

Reinado de Eduardo III (1327‑1377)

Eduardo III reclamó el trono francés, lo que desencadenó la Guerra de los Cien Años. Su reinado también estuvo marcado por la peste negra (1360‑1363), que diezmó la población y alteró la estructura social y económica.

Tras la muerte de Eduardo III, la dinastía Plantagenet dio paso a la rama Lancaster, que será tratada en otro artículo.