Dinastía normanda (1066‑1154)
La dinastía normanda llegó a Inglaterra tras la conquista de 1066, liderada por Guillermo I, duque de Normandía y vasallo del rey de Francia. Al ser también rey de Inglaterra, Guillermo introdujo en la isla el feudalismo continental, que se convertiría en la base del orden social inglés.
El reinado de Guillermo el Conquistador (1066‑1087)
Guillermo I, coronado en 1066, confiscó tierras a la nobleza anglosajona y las repartió entre los aristócratas normandos. Para administrar esas propiedades creó el Domesday Book, un registro detallado de tierras y recursos destinado a la recaudación de impuestos.
Relación con la Iglesia
Durante su mandato, Guillermo reforzó la presencia cristiana en Inglaterra. Nombró a Lanfranco, un reformista italiano, como arzobispo de Canterbury para combatir la corrupción e impulsar la reforma eclesiástica. Este nombramiento marcó el inicio de la preeminencia de Canterbury sobre la Iglesia de York y sentó las bases de la Iglesia anglicana.
La política eclesiástica de Guillermo coincidió con la Controversia de la Investidura en el Sacro Imperio Romano y la reforma papal de Gregorio VII (1073‑1085), que buscaba separar la autoridad clerical del poder secular.
La Torre de Londres
Como símbolo de su poder, Guillermo ordenó la construcción de la Torre de Londres, una fortaleza que tardó más de veinte años en completarse. La Torre sirvió como palacio real, prisión, casa de la moneda, observatorio y, en ocasiones, zoológico real. Hoy en día es Patrimonio de la Humanidad y una de las atracciones turísticas más populares.
El reinado de Enrique I (1100‑1135)
Tras la muerte sin descendencia de Guillermo II, el trono pasó a su hermano menor, Enrique I. Aunque era hijo ilegítimo de Guillermo I, Enrique consolidó su poder mediante hábiles maniobras políticas, incluida la alianza con la nobleza normanda y el matrimonio con Matilde de Escocia, descendiente de la antigua dinastía sajona.
Enrique I fue un monarca erudito, conocido por su Carta de la Corona, que limitaba los abusos reales y reforzaba la autoridad de la nobleza. Sin embargo, la muerte de su único hijo legítimo, Guillermo Adelin, en el naufragio del "Barco Blanco" (1120), dejó la sucesión en entredicho.
La Anarquía (1135‑1154)
Al morir Enrique I, su hija Matilde (también conocida como Emperatriz) reclamó el trono, pero el conde de Anjou, Esteban de Blois, invadió Inglaterra y se autoproclamó rey. Así comenzó la guerra civil conocida como la Anarquía.
Matilde, apoyada por su medio hermano Enrique de Plantagenet, mantuvo la lucha contra Esteban. El joven Enrique, gracias a su matrimonio con Leonor de Aquitania —heredera de vastos dominios en el suroeste de Francia—, acumuló recursos y apoyo, lo que le permitió revertir la situación.
Tras la muerte de Esteban y de su hijo Eustacio, la nobleza inglesa reconoció a Enrique como sucesor legítimo. En 1154, Enrique II fue coronado, fundando la dinastía Plantagenet, que gobernaría Inglaterra hasta 1399.