Cualquier aficionado a la historia militar conoce el término Blitz como el nombre de los bombardeos aéreos de la Luftwaffe contra el Reino Unido entre 1940 y 1941, en el contexto de la Batalla de Bretaña. Lo que resulta menos conocido es a qué se refiere la expresión Zeppelin Raids: los bombardeos alemanes realizados sobre territorio británico durante la Primera Guerra Mundial, no con aviones, sino con dirigibles.
Los primeros planes de ataque aéreo
La idea de un asalto aéreo a Gran Bretaña surgió en 1914, propuesta por el contralmirante Paul Behncke, entonces jefe adjunto del Estado Mayor Naval Teutónico. Recibió el apoyo del almirante Alfred von Tirpitz, quien vio en el proyecto no solo el potencial de daño material, sino también la posibilidad de minar la moral del enemigo. Cuatro meses después, el Kaiser concedió la autorización, pero excluyó a Londres como objetivo por su vínculo con la familia real británica.
Antecedentes de los bombardeos aéreos
Los bombardeos desde el aire no eran novedad: en 1848 el Imperio Austriaco utilizó globos de aire caliente durante el asedio de Venecia, y en 1911 un piloto italiano lanzó una bomba sobre Libia. Sin embargo, fue la aviación española la primera en organizar operaciones sistemáticas con biplanos en el Rif (1913). Cuando estalló la Gran Guerra, la fuerza aérea alemana siguió los pasos, bombardeando Liège, Amberes y París en los primeros meses.
Los dirigibles alemanes
El término Zeppelin proviene de Ferdinand von Zeppelin, quien, inspirado en los trabajos de su amigo el cónsul colombiano Carlos Albán, diseñó los famosos aeróstatos autopropulsados y fundó la empresa homónima en 1908. La competencia incluía a la firma Schütte‑Lanz (1909), aunque hoy en día el nombre “zeppelin” se usa de forma genérica.
Los dirigibles fueron gestionados conjuntamente por la Marine‑Fliegerabteilung (Departamento de Aviación Naval) y el Deutsche Fliegertruppen (Cuerpo de Aviación Imperial). La Marina evitó comprar los Schütte‑Lanz por su estructura de madera contrachapada, que se deterioraba con la humedad; la mayor parte del material provino de Zeppelin, con 22 unidades de la Clase P y 15 de la Clase Q, además de los modelos anteriores de Clase M.
Primeros bombardeos sobre territorio británico
El primer ataque de zeppelin a suelo británico tuvo lugar a finales de enero de 1915. El viento desvió los dirigibles de su objetivo original, el estuario del Humber, y terminaron sobre Norfolk, provocando cuatro muertos y numerosos heridos. Las malas condiciones climáticas y la necesidad de volar de noche fueron los principales obstáculos; además, volar bajo los hacía vulnerables a armas ligeras.
Los primeros modelos (Clase M) mostraron resultados limitados, lo que retrasó nuevas operaciones hasta que estuvieron disponibles los más grandes de Clase P, con cuatro motores y una longitud de hasta 163,5 m, capaces de transportar mayores cargas de bombas y equipados con dos góndolas blindadas con ametralladoras.
El primer Zeppelin de la Clase P: LZ 38
En la primavera de 1915 el LZ 38 realizó varias incursiones, bombardeando Ipswich, Southend, Dover y Ramsgate. El 31 de mayo alcanzó Londres, tras la autorización del Kaiser para atacar los muelles. Soltó 1 400 kg de explosivos, mató a siete personas y provocó numerosos incendios. Los cazas británicos y los reflectores no lograron localizar el dirigible, y un piloto británico perdió la vida al estrellarse al regresar.
La escalada de los ataques
El 4 de junio se planificó una nueva ofensiva contra Londres con los zeppelines L9 y L10, pero el viento los desvió: uno bombardeó Hull y el otro Gravesend. A lo largo de 1915 se registraron casi una docena de Zeppelin Raids, destacando la operación "Theatreland" del 15 de octubre, cuando cinco dirigibles sembraron el pánico en Londres, matando a 71 personas y hiriendo a 128. Los alemanes también sufrieron pérdidas por artillería, aviones, fallos mecánicos y, sobre todo, por el clima invernal, lo que provocó una breve pausa.
En enero de 1916 nueve zeppelines de la Marina atacaron Liverpool, causando decenas de muertos y heridos. Ante la creciente eficacia de la defensa británica —baterías antiaéreas, focos de búsqueda y escuadrones de cazas— Alemania desarrolló la Clase Q, más larga y con techo operativo de unos 460 m. Algunas unidades de Clase P fueron alargadas, aunque la mayoría se relegó a patrullar el Mar del Norte y el Báltico.
El declive de los dirigibles
En 1916 se llevaron a cabo 23 incursiones que dejaron 125 toneladas de bombas, 293 muertos y 691 heridos. En septiembre, el teniente William Lefee Robinson derribó el Schütte‑Lanz SL11, obteniendo la Cruz Victoria. Ese éxito marcó el fin del interés del ejército en los raids; la Marina siguió intentando con resultados variables.
El 1917 la población británica odiaba la silueta de los zeppelines, especialmente después de un ataque en junio que mató a más de un centenar, entre ellos niños escolares. Ese mismo año se introdujo el pesado bombardero biplano Gotha G.IV, que permitía operar de día y sin depender del viento. Los zeppelines fueron considerados obsoletos y, a finales de septiembre de 1917, la mayoría de los que quedaban fueron desmantelados.
En la operación "Unternehmen Türkenkreuz" los Gotha sustituyeron a los dirigibles, realizando más de cien misiones a altitudes de hasta 7 000 m. Los británicos respondieron con los famosos Sopwith Camels, que inicialmente obligaron a los alemanes a volver al bombardeo nocturno. En octubre de 1917, la artillería antiaérea británica disparó 14 000 proyectiles contra once Gotha sin lograr impactos, evidenciando la dificultad de detenerlos.
Los últimos días de los Zeppelin
En 1918 se incorporaron los bombarderos de gran alcance Riesenflugzeuge, que operaban solos o acompañados de Gotha. Los últimos zeppelines volaron sobre los Midlands, pero el 5 de agosto cuatro unidades fueron interceptadas; el nuevo L70, con el capitán Peter Strasser a bordo, fue derribado y los demás huyeron.
Cuatro meses antes, el 1 abril de 1918, se había creado la Royal Air Force (RAF), la fuerza aérea que, en los siguientes veintidós años, demostraría su capacidad, culminando en el Blitz de la Segunda Guerra Mundial.