Todos conocemos las pinturas rupestres, las casas trogloditas y hasta ciudades subterráneas, pero las iglesias talladas en la roca son menos habituales. En el norte de España, sin embargo, existen varias y se pueden visitar siguiendo una ruta turística que agrupa templos, santuarios y ermitaños excavados en piedra. Estos monumentos se concentran en tres provincias —Palencia, Burgos y Cantabria— y alcanzan su mayor expresión en el valle de Valderredible.
Tal práctica no es extraña: cavar la roca para crear espacios habitables, de culto o sepultura se remonta a la antigüedad. Los catacumbas de Roma, los hipogeos egipcios, las cuevas de Ajanta y Ellora en la India, los tallados de Longmen en China o las ciudades trogloditas de Capadocia y Petra son ejemplos famosos que ya hemos mencionado en otros artículos.
Lo curioso es que, mientras los refugios trogloditas se encuentran mayormente en el sur por razones climáticas, las iglesias rupestres se concentran en el norte —Cantabria, Burgos y Palencia— con algunas excepciones en Álava y Galicia. Esta distribución permite visitarlas en unas cuantas etapas y, si se desea, combinar el recorrido con otros destinos, como la playa de Ubiarco, donde la ermita de Santa Justa se asienta semi‑excavada en una anticlina geológica.

La mayor parte de estos templos se construyeron en la Edad Media, en el contexto de la invasión musulmana y la posterior Reconquista. Al quedar la zona cantábrica fuera del dominio islámico, se convirtió en refugio cristiano, lo que obligó a edificar de forma rápida, económica y discreta. Las cuevas naturales ofrecían una solución ideal.
Además, la vida de ermitaños y anacoretas se adaptó perfectamente a esos espacios: bastaba con mínimas modificaciones para crear lugares de oración y recogimiento. Con el tiempo, varios de estos enclaves dieron origen a comunidades monásticas, especialmente durante el Alto Medievo.
Ermita de San Vicente
A un kilómetro de Cervera de Pisuerga (Palencia) se halla la ermita de San Vicente, datada entre finales del siglo IX y principios del X. El santuario está excavado en un hormigón calizo muy erosionado y rodeado por una necrópolis de veinte tumbas talladas en la misma piedra.
Iglesia de los Santos Justo y Pastor

En Ollera de Pisuerga, en la ladera areniscosa del monte Cildá, se alza la iglesia de Santos Justo y Pastor. Su origen se remonta al siglo VII, aunque ha recibido numerosas ampliaciones. Posee un campanario visible a distancia y un interior románico donde aún se celebran misas, además de una necrópolis adyacente.
Ermita de San Pelayo
A cinco kilómetros, en Villacibián, está la ermita de San Pelayo (probablemente del siglo X). Excavada en un promontorio, presenta una nave única y un exterior natural, salvo la reja que cierra la entrada. En los alrededores se encuentran tumbas antropomorfas que se relacionan con el sitio.

Iglesia de San Martín
En Villarén de Valdivia se conserva la iglesia de San Martín, muy deteriorada por haber servido de establo, y su necrópolis, ambas probablemente del siglo XI. Cerca había otros templos rupestres —La Rebolleda y Pomar de Valdivia— que fueron dinamitados a mediados del siglo XX para evitar que sirvieran de refugio a bandoleros y maquis.
En Palencia también destacan las ermitas de la Virgen Soterraña, San Vicente de Vado, San Martín y la Ormita de la Peña, junto a más de veinte necrópolis.
Iglesia de Santa María de Valverde
Al cruzar a Cantabria se llega al conjunto de cuevas de Valderredible, el más extenso de España, con cerca de cincuenta sitios —por eso se le llama la "Capadocia ibérica"— gracias a la facilidad que brinda la abundante piedra arenisca.

Su pieza central es la iglesia de Santa María de Valverde, la mayor del conjunto. De fecha incierta y catalogada como Bien de Interés Cultural, cuenta con techo protector, campanario y tumbas medievales adyacentes. Sus dos naves de bóveda siguen albergando misas.
Oratorio de Santa Eulalia de Campo de Ebro
Este sencillo oratorio de una sola nave, con ábside, se sitúa junto a la parroquia. Su fachada de sillar y ventana con rejas recuerda más a una mazmorra que a un templo. Muy cerca, en La Puente del Valle, se halla otro oratorio modesto: San Pantaleón.
Oratorio de Cadalso

El oratorio de Cadalso parece un búnker: pequeño, sólido, con pequeñas aberturas y una nave rectangular cubierta por una bóveda de cañón. Sólo su campanario lateral y unas tumbas tempranas del medievo revelan su carácter religioso.
Iglesia de los Dos Pisos
Esta iglesia destaca por sus dos pisos de estilo mozárabe, conectados por una escalera tallada directamente en la roca. Probablemente el piso superior se amplió con una galería de madera para acoger a más fieles. El interior muestra detalles cuidados —arco de herradura, contrarrabado, pilar cuadrangular— que contrastan con su aspecto rústico exterior.

Cantabria cuenta con un rico patrimonio de este tipo: iglesias de Arredondo, Campo de Ebro, Santo Toribio de Liébana, Cambarco y Ubiarco; ermitas de Tobazo (Villaescusa del Ebro), Cuevatón (San Andrés de Valdelomar), Peña Castrejón y Peña Horacada (San Martín de Valdelomar); y el complejo eremítico de Los Ventanos (Villamoñico).
Ermita de San Miguel de Bricia
Al norte de Burgos, en Presillas de Bricia, se alza una ermita excavada en roca arenisca, rodeada de un bosque de robles. A pesar de la erosión y su estado de abandono, destaca por su doble planta: la inferior consta de tres naves separadas por arcos semicirculares apoyados en columnas de piedra, con sus respectivas ábsides, altares y nichos; la superior se accede mediante una escalera tallada en la propia roca.
Ermita de San Bernabé
En el noreste de la provincia, en Ojo Guareña —un complejo kárstico declarado Monumento Natural con más de cien kilómetros de galerías— se encuentra la ermita de San Bernabé, construida aprovechando una cavidad natural. Parte de la edificación se excavó en la pared y parte quedó libre, creando un conjunto armonioso con el entorno.

Los ejemplos citados son los más representativos y cercanos entre sí, pero la zona alberga muchos más. En Burgos destacan los complejos eremíticos de Covarrubias, Las Gobas, Herrán y Castrillo de la Reina; las ermitas de San Pedro de Argés, Valpeñoso, La Gallega, San Andrés, Cueva de los Moros, Santa María de Garoña, Tartarés de Cilla y Ombenite; así como las ermitas de Santa Ana, San Sebastián y Nuestra Señora de la Peña, sin olvidar decenas de necrópolis y cuevas.