La vida de los primeros homínidos en el Paleolítico era precaria y nómada. Alrededor del 450 000 a.C., el Homo erectus descubrió el fuego, lo que marcó el inicio de una lenta transición hacia la sedentarización, impulsada por el dominio de herramientas y el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Esta revolución neolítica permitió a Homo sapiens asentarse, socializar y comunicarse. Las chozas de piel dejaron de ser refugios temporales y se convirtieron en viviendas permanentes; surgieron oficios, se alzaron muros y aparecieron las primeras “urbanizaciones”.
c. 3400‑3300 a.C.
Procedimiento
En el corazón de las primeras ciudades se formaron sociedades con organización, jerarquía y poder político, económico y religioso. La comunicación se intensificó y la escritura se volvió una necesidad. Las primeras inscripciones nacieron en la Media Luna Fértil, concretamente en Sumer (actual Irak) y la ciudad de Uruk, alrededor de 3400‑3300 a.C. Estas se grababan con cañones de caña sobre tabletas de arcilla y tenían un carácter económico, similar a libros de cuentas. Aparecen pictogramas que reproducen objetos y, posteriormente, ideogramas que los representan simbólicamente. Con el tiempo, la escritura cuneiforme, basada en cuñas o “clavos”, cohabitó con estos signos, creando un sistema mixto.
Al mismo tiempo, en Egipto surgió otra escritura compuesta por signos fonéticos, simbólicos y figurativos: los jeroglíficos. Aunque pudo existir alguna influencia sumeria, los egipcios conservaron su autenticidad, favoreciendo los pictogramas, ya que escribían sobre papiro, lo que facilitaba la representación visual. Utilizaron su escritura mucho antes que los sumerios para fines literarios, políticos y religiosos.
En contacto con los egipcios, los fenicios, comerciantes del siglo XV a.C., desarrollaron un sistema acrofónico que dio origen al alfabeto. Este alfabeto fenicio del siglo XI a.C. constaba de 22 letras consonánticas, grabadas en madera o pieles, y permitió una escritura rápida y eficaz para el comercio. Gracias a su proximidad geográfica, los griegos adoptaron este sistema en el siglo VIII a.C., añadiendo vocales y creando el alfabeto que conocemos hoy.
Consecuencias
La invención de la escritura, motivada por necesidades económicas, políticas, culturales o religiosas, supuso un avance fundamental. Al registrar su pasado, el ser humano definió su propia historia y se ancló en la historia universal. Además, este hito marcó la fecha simbólica que los historiadores utilizan para cerrar la Prehistoria y abrir la era de la Historia.