El arte surgió hace miles de años. Aunque existen expresiones artísticas enigmáticas, como los patrones geométricos atribuidos al Homo erectus hace unos 500 000 años o el uso de pigmentos como la hematita hace 100 000 años, el arte rupestre (pintura parietal) ya no deja dudas.
36 000 a.C.

Personajes clave
- Marcelino Sanz de Sautuola
- Émile Cartailhac
- Jean‑Marie Chauvet
- Christian Hillaire
- Eliette Brunel
- Maurice Ravidat
Descubrimientos y reconocimiento
Sin embargo, el reconocimiento del arte rupestre fue lento. En 1878, el arqueólogo español Marcelino Sanz de Sautuola descubrió la cueva de Altamira (España) con magníficas pinturas murales, pero muchos lo tacharon de fraude. En 1895, la cueva de La Mouthe (Dordogne, Francia) reveló grabados parietales, y a principios del siglo XX se sumaron las cuevas de Combarelles y Font‑de‑Gaume (Dordogne). En 1902, el prehistoriador Émile Cartailhac aceptó finalmente la existencia del arte parietal.
Posteriormente, nuevos hallazgos ampliaron nuestro conocimiento: Monte Catillo (Italia, 1903), la cueva del Túc d’Audoubert (Ariège, 1912), Trois‑Frères (Ariège, 1914) y, en 1940, la célebre cueva de Lascaux.
Apodada la “Capilla Sixtina del arte parietal”, Lascaux, situada en el corazón de la Dordogne, muestra una maestría técnica sorprendente. El uso del relieve para crear profundidad, como en la famosa Sala de los Toros, evidencia una intención artística más allá de una simple representación memorística.
El descubrimiento de la cueva de Chauvet (Ardèche) en 1994 revolucionó todas las teorías. Tres espeleólogos amateurs encontraron en sus paredes más de catorce especies animales, muchas representadas en gran número y con escenas dinámicas que superan incluso a Lascaux. La cueva, datada en 36 000 a.C., constituye una auténtica galería de arte rupestre.
Los primeros Homo sapiens utilizaban carbón vegetal o óxido de cobre para plasmar su vida cotidiana, el entorno y los animales que les alimentaban, asustaban y fascinaban. Además de la calidad y diversidad de los motivos, se observa una clara perspectiva espacial, lograda mediante el relieve de la cueva.
Impacto y legado
Los análisis de carbono‑14 en Chauvet demuestran que los artistas existieron casi desde los albores de la humanidad (36 000 años a.C.). Dibujos y plantillas de la misma época se han hallado en Indonesia. La revolución del Paleolítico Superior, entre –40 000 y –30 000 años, marcó la aparición del arte parietal, que desapareció alrededor de –8 000 años. Estos “artistas de la antorcha” son los antepasados de todos los grandes genios que le siguieron. La historia de la humanidad está inseparablemente ligada a la historia del arte.