El globo para líderes estatales e industriales
El Globo para líderes estatales e industriales es el nombre oficial de un modelo de globo que se fabricó a principios de la década de 1930 en Berlín para Adolf Hitler y el Partido Nazi. Más tarde, el objeto quedó inmortalizado en la parodia de Charles Chaplin en El gran dictador.
Solo dos ejemplares fueron producidos: uno destinado al partido y otro para el propio Hitler. Este último medía casi tanto como un Volkswagen Beetle y, a diferencia del otro, sustituía a Abisinia por África Oriental Italiana. No se conoce con certeza cuántos globos se fabricaron en total, ya que los archivos del fabricante fueron destruidos en un bombardeo aliado de 1943.
La única prueba documental del globo que Hitler tenía en la Cancillería, el más grande y costoso de todos, es una fotografía tomada en mayo de 1945 por un fotógrafo del ejército soviético.

Ese mismo mes se halló otro ejemplar en la residencia alpina de Hitler, conocida como el Nido del Águila, por el soldado estadounidense John Barsamian. Sesenta años después fue subastado en San Francisco por alrededor de 100.000 dólares.
El historiador polaco Wolfram Pobanz sostiene que, al contrario de lo que muestra El gran dictador, Hitler no le dio gran importancia al globo, o al menos no lo consideraba significativo. La evidencia sería la ausencia de fotografías en las que aparezca el dictador junto al objeto; si hubiera sido especial, seguramente existirían imágenes.

Hoy, al igual que ocurre con otros objetos de carácter histórico, circulan numerosos globos que supuestamente pertenecieron a Hitler, aunque su autenticidad es muy dudosa. En Alemania existen tres ejemplares en Berlín (en el Instituto Geográfico, el Museo Märkisches y el Museo Histórico Alemán) y dos más en Múnich; casi todos presentan un agujero de bala que atraviesa el territorio alemán, supuestamente disparado por soldados estadounidenses o soviéticos.
Ninguno de esos globos es el original de la Cancillería. Según Pobanz, su destino es desconocido, aunque sugiere que podría estar en Moscú. El misterio sobre su paradero sigue vigente después de más de sesenta años.