A lo largo de la historia se han documentado numerosos casos en los que se utilizó a los animales como instrumentos de guerra, incluso como armas directas. En la era moderna, la tecnología dio lugar a proyectos tan curiosos como absurdos, en los que distintas especies fueron protagonistas. La Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría fueron particularmente fértiles en este tipo de experimentos.
1. Misiles guiados por palomas
Antes de que existieran los misiles guiados por electrónica, el Ejército de EE. UU. ideó un plan que consistía en introducir palomas dentro del casco del misil. Tres aves se alojaban en una cámara situada en la cabeza del proyectil, frente a tres pequeñas ventanas.
Al acercarse al objetivo, las palomas, entrenadas para reconocerlo, picoteaban las pantallas, orientando así el misil hacia la diana. El reto consistía en lograr que los pájaros mantuvieran la atención en esas diminutas ventanas.
2. Bombas nucleares con gallinas
En 1957, en plena Guerra Fría, el Reino Unido diseñó un plan para enterrar bombas nucleares en varios puntos de Alemania, anticipándose a una posible invasión soviética.
El frío de la región amenazaba la fiabilidad de los circuitos electrónicos. Como solución, se propuso colocar gallinas vivas dentro de los compartimentos de la bomba, alimentándolas durante una semana. El calor corporal de las aves habría mantenido la electrónica operativa. El proyecto nunca llegó a ejecutarse.
3. Perros anti‑tanques
Los soviéticos entrenaron a perros para cargar explosivos en la espalda y buscar comida bajo los tanques enemigos durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando el animal se situaba bajo el vehículo, el detonador se activaba, provocando la explosión.
Según la propaganda soviética, hasta 300 tanques alemanes habrían sido destruidos con este método. Sin embargo, otras fuentes indican que el programa fue un desastre: los perros, al ser disparados, huían de regreso a sus propias filas, detonando sus propias cargas. El uso de estos perros decayó después de 1942, aunque algunos seguían entrenándose hasta 1996.
4. Halcones anti‑comunicaciones
Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército británico entrenó a varios halcones peregrinos con la misión de interceptar palomas mensajeras alemanas que intentaban salir de Inglaterra.
Al menos dos halcones fueron capturados con vida. Los detalles sobre cómo diferenciaban las palomas enemigas de las propias siguen sin estar claros.
5. Bombas incendiarias con murciélagos
Estados Unidos desarrolló, a finales de la Segunda Guerra Mundial, una bomba que contenía alrededor de 40 murciélagos hibernantes, cada uno equipado con un pequeño dispositivo incendiario.
Al ser liberados, los murciélagos buscaban refugio en estructuras de madera; una vez instalados, el dispositivo se activaba, provocando incendios simultáneos. El objetivo era iniciar miles o millones de incendios con un número reducido de bombas. El proyecto nunca se puso en marcha.
6. El gato espía
La CIA destinó aproximadamente 25 millones de dólares en la década de 1960 a la Operación Acoustic Kitten, que consistía en implantar sensores de grabación y una antena receptora en un gato, entrenado para soportar el hambre y evitar distracciones.
El felino murió durante su primera misión en la embajada soviética de Washington, atropellado por un taxi, lo que provocó la cancelación definitiva del proyecto.