Historia antigua

El fin del Imperio Romano Occidental

En el año 395, tras la muerte del emperador Teodosio el Grande, el inmenso Imperio Romano se dividió definitivamente en dos mitades: el Occidente, bajo el mando de Honorio, y el Oriente, gobernado por Arcadio. Esta partición sumió al imperio en una profunda crisis, en la que la autoridad a menudo recaía en generales de origen bárbaro al frente de los ejércitos romanos.

Uno de esos generales, Alarico I, descontento con su situación, lanzó una invasión contra Italia en 402. Proclamado rey de los visigodos, Alarico asaltó Roma y la saquearía en 410, marcando un punto de inflexión decisivo: la ciudad no había sido tomada desde el 390 a.C.

En 412, el emperador Honorio desvió a los bárbaros hacia la Galia y la península ibérica, proporcionando un breve respiro a Italia. Sin embargo, la amenaza de los hunos, liderados por Atila, persistía. Cruzaron el Rin en 431 y, aunque intentaron invadir Italia en 452, se retiraron tras la muerte de Atila en 453. La inestabilidad continuó y la Italia debilitada ofrecía poca resistencia a los invasores.

Procedimiento

El peligro no era solo externo. Orestes, nombrado comandante en jefe por el emperador Julio Nepos, derrocó a este último para colocar a su hijo Rómulo Augusto en el trono, apoyado por el bárbaro Odoacro. La inexperiencia y la falta de liderazgo de los nuevos gobernantes favorecieron a Odoacro, quien, mal recompensado, se rebeló. El 23 de agosto de 476, Odoacro se proclamó rey y asesinó a Orestes. El 4 de septiembre de 476 depuso a Rómulo Augusto y ordenó al Senado devolver los símbolos imperiales al emperador de Oriente, Zenón, declarando que él era ahora el único legítimo gobernante.

Con este acto, el Imperio Romano Occidental dejó de existir, marcando el fin de la Antigüedad. Curiosamente, el último emperador depuesto llevaba los nombres del fundador de Roma y del primer emperador.

Consecuencias

El colapso del Imperio Occidental constituye un hito histórico: tras aproximadamente 500 años de dominio, la llamada época de la Antigüedad concluye. La cultura clásica no desaparece, sino que se mezcla con influencias orientales, dando origen a una civilización bizantina floreciente con capital en Constantinopla. En el Occidente, el año 476 abre la era de la Edad Media.

Personajes clave

  • Rómulo Augusto
  • Orestes
  • Honorio
  • Arcadio
  • Alarico I
  • Atila
  • Julio Nepos

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