La alianza entre Pompeyo y César, ambos generales, y Craso, el hombre más rico de Roma, marcó el fin de la República. Sin embargo, los tres pronto compitieron por el poder y, en 47 a.C., César, partiendo de la Galia, logró entrar en Roma y hacerse con el control.
Su asesinato puso fin a su dictadura y Octavio (más tarde Augusto) se convirtió en su heredero.
27 a.C. – 476 d.C.

Personajes destacados
- Pompeyo
- César
- Craso
- Octavio (Augusto)
- Tiberio
- Calígula
- Claudio
- Nerón
- Vespasiano
- Domitiano
- Hadriano
- Marco Aurelio
- Diocleciano
- Maximiano
- Constantino I
- Teodosio I
- Odoacro
Desarrollo
En 27 a.C. el Senado otorgó a Octavio el título de emperador bajo el nombre de Augusto, fundando la dinastía Julio‑Claudia. Durante su reinado la economía floreció. Tiberio, su sucesor en el 14 d.C., amplió el dominio romano en Britania. Tras los reinados de Calígula y Claudio, el suicidio de Nerón en 68 d.C. puso fin a la dinastía y desencadenó casi dos años de guerras civiles.
En 69 d.C. el general Vespasiano estableció la dinastía Flavia, iniciando una época dorada para el Imperio, destacada por la construcción del Coliseo.
Después del asesinato de Domiciano en 96 d.C., surgió la dinastía Antonina. Trajano llevó al Imperio a su máxima extensión en el norte de África. Adriano, admirador de la cultura griega, consolidó las fronteras, entre ellas el Muro de Adriano en Britania. Marco Aurelio, el emperador filósofo, se dedicó a la paz interior del imperio.
En el siglo III el Imperio entró en crisis: el desequilibrio entre provincias y la capital provocó inestabilidad. La dinastía Severan (193‑235) aumentó la autoridad imperial, pero a partir de 235 d.C. el Imperio sufrió una fuerte inestabilidad con emperadores rivales.
Los emperadores ilirios, a partir de 268 d.C., tomaron decisiones según la presión externa. En 286 d.C. el imperio se dividió entre Diocleciano en Oriente y Maximiano en Occidente, estableciendo la tetrarquía en 293 d.C., donde cada uno nombraba a un César como sucesor. En caso de conflicto, Diocleciano, como augusto, tenía la última palabra.
En 306 d.C. este sistema comenzó a debilitarse: Constantino tomó el control de la Galia y la Hispania.
Consecuencias
- Constantino I reorganizó el Imperio, conquistó Italia y Oriente, promovió el cristianismo y se presentó como soberano por derecho divino tras su conversión. En 330 d.C. fundó Constantinopla, que se convirtió en la nueva capital.
- El reinado de Teodosio I marcó el fin del intento de mantener unido el Imperio. En 476 d.C. el Imperio Occidental desapareció cuando el príncipe germánico Odoacro invadió Roma.