Contexto histórico
El 1.º de marzo de 1562, la masacre de protestantes en Wassy, bajo el ducado de Guisa, desató en Francia la primera guerra de religión. Enrique IV, heredero legítimo según la Ley Sálica, era inicialmente líder protestante; para ascender al trono tuvo que renunciar a su fe y abrazar el catolicismo el 25 de julio de 1593 en Saint‑Denis.
Durante 36 años el reino se vio sacudido por conflictos interreligiosos. En 1595, la victoria de Enrique IV sobre las tropas de la Liga Católica, liderada por el duque de Guisa, abrió el camino hacia la paz. El monarca decidió entonces firmar un compromiso entre protestantes y católicos.
Edicto de Nantes (1598)
El 13 de abril de 1598 Enrique IV llegó a Nantes y, al día siguiente, fue recibido solemnemente en la catedral, marcando el fin del enfrentamiento con el duque de Mercœur, último bastión de la Liga Católica.
El 30 de abril de 1598, en el castillo de los duques de Bretaña, el rey promulgó el Edicto de Nantes. El documento contiene una preámbulo, 92 artículos y 56 disposiciones secretas, además de patentes para pastores y guarniciones.
El edicto garantiza la libertad de culto protestante y la libertad de conciencia, algo poco común en la Europa de la época. Asimismo, establece la reciprocidad: en regiones predominantemente protestantes se protege a los católicos. Prohíbe los bautismos forzados y las conversiones violentas.
Los protestantes obtienen igualdad de derechos civiles, acceso a la educación y la posibilidad de ocupar cargos públicos. Se crean 150 lugares de “seguridad”, entre los que destacan 51 fortalezas (La Rochelle, Niort, Royan, Alès, Montpellier, etc.), considerados por algunos como un “Estado dentro del Estado”.
Consecuencias
El edicto enfureció al papa Clemente VIII, quien lo condenó por violar la libertad de conciencia. Sin embargo, marcó un hito de tolerancia religiosa en Francia y puso fin a las guerras de religión que habían debilitado al país.
Según palabras del propio rey, buscaba “el establecimiento de una buena paz y reposo tranquilo” en el reino. Además, sirvió como garantía de estabilidad para la alianza con España, cuyo tratado de paz se firmó en junio de 1598.
El Edicto de Nantes perduró, aunque con tensiones, hasta que Luis XIV lo revocó en 1685, dos siglos después.
Personajes principales
- Enrique IV
- Duque de Guisa (Henri de Lorraine)
- Duque de Mercœur (Philippe‑Emmanuel de Lorena)