Historia antigua

Alimentación típica de los canteros en la Edad Media

Los canteros medievales, al igual que la mayoría de los obreros manuales, tenían una dieta sencilla pero nutritiva, basada en alimentos fáciles de conseguir y de conservar.

1. Pan

El pan era el alimento fundamental. Se elaboraba con trigo, centeno o cebada y se horneaba en hornos comunitarios. Era consumido en todas las comidas, ya sea solo o acompañando otros platos.

2. Guiso espeso (pottage)

El pottage era una especie de estofado espeso preparado con verduras de huerto, legumbres, y, cuando el presupuesto lo permitía, trozos de carne o pescado. Se servía caliente y, a menudo, se acompañaba con pan para absorber el caldo.

3. Queso

El queso era una fuente importante de proteína y grasa. Se conservaba bien durante meses, lo que lo hacía ideal para los trabajadores que pasaban largas jornadas lejos de los mercados. Los tipos más comunes eran los quesos duros de oveja o cabra.

4. Cerveza (ale)

La cerveza era la bebida habitual. A diferencia del vino, era más segura de beber porque la fermentación reducía la presencia de bacterias. Además, aportaba calorías y ayudaba a mantenerse hidratado en climas fríos.

Además de estos alimentos básicos, los canteros complementaban su dieta con frutas de temporada, verduras de huerto, huevos y pescados cuando estaban disponibles. En ocasiones, también disfrutaban de vino o hidromiel en celebraciones o al final de la jornada.