En el siglo XIII surge el auge de las universidades en Europa, lo que incrementa la demanda de libros. Los monjes copistas son solicitados para producir una mayor cantidad de manuscritos, reflejando una creciente necesidad intelectual al final de la Edad Media.
A nivel técnico, a comienzos del siglo XV se consolida el dominio del hierro, impulsado por la pujante minería alemana.
Aunque la imprenta nació en plena Reforma, es importante recordar que la publicación estaba entonces muy controlada por el poder civil y eclesiástico.
1454

Procedimiento
La verdadera invención del libro impreso se le atribuye a Johannes Gutenberg, pese a intentos anteriores, sobre todo en China. Tras experimentar en Estrasburgo (1434‑1439), Gutenberg logra su primer libro impreso en Mainz, con la colaboración de libreros locales: una Biblia en latín de dos columnas. La "Biblia de Gutenberg" se basa en el trabajo de los monjes copistas y conserva la apariencia de un manuscrito, reservando espacios para ilustraciones e iniciales realizadas a mano. Los libros impresos antes de 1501 se conocen como "incunables".
La técnica empleada es la xilografía en relieve (grabado en madera o metal), a la que Gutenberg añade caracteres móviles, posibilitando la composición rápida de textos.
Si bien hoy moderamos la expresión "revolución de la imprenta", la invención de Gutenberg supuso una ruptura real con el pasado. Mientras un copista tardaba meses en completar un manuscrito, la prensa moderna aceleró la difusión del conocimiento en Europa a un costo mucho menor.
Consecuencias
- La nueva técnica se extendió rápidamente por toda Europa; en Francia ya operaban imprentas en París, Lyon y Toulouse.
- Antes de 1500 se habían producido aproximadamente 27 000 libros en el continente.
- La imprenta contribuyó a la consolidación de la Reforma protestante, pues facilitó que los fieles tuvieran acceso directo al texto bíblico y a las ideas de Martín Lutero.