Historia antigua

El origen de la domesticación animal

La primera domesticación conocida por Homo sapiens parece haber ocurrido alrededor del 18 000 a.C., cuando se domesticó al perro. En esa época los humanos aún eran nómadas. Sin embargo, el fin de la última glaciación (≈10 000 a.C.), sumado al descubrimiento del fuego hace unos 450 000 años, provocó cambios profundos en sus hábitos. El calentamiento global favoreció la expansión de cereales (trigo, cebada) y legumbres (habas, guisantes), lo que redujo la necesidad de desplazarse largas distancias para buscar alimento. Así, los grupos humanos empezaron a asentarse, buscando mayor seguridad y una mejor calidad de vida. La agricultura dio sus primeros pasos alrededor del 9 500 a.C. en el Creciente Fértil, en Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates.

Procedimiento

Muy pronto, tras adoptar la agricultura, el hombre también se convirtió en criador. Fue domesticando y criando especies animales para garantizar su sustento sin abandonar su estilo de vida sedentario. Algunos antropólogos añaden que la cría también respondía a necesidades rituales, como los sacrificios religiosos.

Las primeras cuatro especies que el hombre prehistórico domesticó fueron el auroque (antepasado del toro y del buey), la cabra, la oveja y el jabalí (posteriormente cerdo). Hallazgos arqueológicos situados entre 9 000 y 8 500 a.C. en Mesopotamia evidencian estas prácticas.

Aunque se volvía agricultor y criador, el ser humano continuó cazando. Estas formas de obtención de alimentos coexistieron durante siglos, marcando la transición de cazador-recolector a agricultor-criador: el hombre pasó de someterse a la naturaleza a dominarla, produciendo lo necesario para su subsistencia. La producción y el almacenamiento de alimentos vegetales y animales favorecieron la organización de las comunidades, la consolidación de viviendas y el surgimiento de los primeros asentamientos urbanos.

El origen de la domesticación animal

Consecuencias

La ganadería y la agricultura se convirtieron en los dos pilares fundamentales de la Revolución Neolítica, periodo en el que el ser humano pasó de una vida nómada a una vida sedentaria. Este cambio radical permitió que las poblaciones se estabilizaran, aumentaran y desarrollaran nuevas herramientas y objetos para satisfacer sus necesidades. Entre los inventos destacados están la rueda y el aprovechamiento de la fuerza animal. La vida en sociedad exigió organización, jerarquías y, con el tiempo, la necesidad de comunicar y registrar la historia propia. La Revolución Neolítica (del griego "neolitós", "piedra nueva") es, sin duda, uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia de la humanidad.

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