El dilema de la Pascua
En los evangelios canónicos, Pilato propone a los judíos liberar a Jesús o a Barrabás, un activista encarcelado. El nombre bar‑abbas, «Hijo del Padre», tiende a presentarlo como el doble de Jesucristo, proclamado «Hijo de Dios», y como un modelo contrapuesto, lo que llevó a los Padres de la Iglesia a corregir este nombre a bar‑rabí, «Hijo del Maestro».
Compuesto entre el 71 y el 75 d.C., el Evangelio según San Marcos lo describe como un preso detenido junto a alborotadores por un asesinato cometido durante una revuelta. Deducimos que este levantamiento, probablemente dirigido contra Roma, tuvo gran resonancia, y que Barrabás despertó la admiración del pueblo.
Si todo lo anterior parece plausible, resulta difícil imaginar que un hombre tan inflexible como Poncio Pilato se dejara guiar por una costumbre que comprometiera la seguridad del imperio: liberar en Pascua al preso designado por el pueblo, medida que otorgaría carta blanca a hombres considerados “terroristas” por los romanos, pero “héroes nacionales” por los judíos.
Además, ni en fuentes judías ni en documentos romanos se atestigua el privilegio pascual que Pilato habría querido usar para indultar a un preso en la víspera de la fiesta.