Historia antigua

La insólita expedición de Magallanes: la primera circunnavegación del mundo

La insólita expedición de Magallanes: la primera circunnavegación del mundo
Retrato anónimo de Fernando de Magallanes, siglo XVI o XVII, Mariners' Museum, Newport News (Virginia) • WIKIMEDIA COMMONS

En la primavera de 1518 el hidalgo portugués Fernando de Magallanes firmó un pacto con el joven rey de España, Carlos I, para encabezar una expedición comercial que cruzara el mundo y llegara a las Molucas, archipiélago que hoy pertenece a Indonesia. El objetivo era adquirir allí las especias (canela, clavo, nuez moscada, etc.) que, vendidas en los mercados europeos, generaban enormes beneficios.

Alcanzar el Este navegando al Oeste

Durante dos siglos los portugueses controlaban la ruta marítima que rodeaba el sur de África. Magallanes optó por la estrategia de Cristóbal Colón: llegar al Oriente navegando hacia el Oeste. Por ello decidió cruzar América del Sur y buscar el estrecho que conectara el Atlántico con el inmenso mar que separa América de Asia, un paso que hasta entonces solo se había supuesto, pero nunca descubierto.

En las Capitulaciones el monarca ordenó a Magallanes "armar cinco naves con hombres, provisiones y todo lo necesario para el viaje". La preparación duró más de un año, y la principal tarea fue reclutar a la tripulación. Las fuentes varían, pero se estima que embarcaron alrededor de 250 hombres, de los cuales unos 90 eran extranjeros (más de un tercio). Los italianos fueron los más numerosos (27), seguidos por los portugueses (24); los andaluces, 54, constituían la mayor parte de los españoles.

La organización reflejaba la jerarquía naval de la época: los más jóvenes (10‑17 años) se encargaban de la limpieza; los pajes de barco (17‑25 años) subían los mástiles y manejaban las velas; los marineros mayores de 25 años ejecutaban maniobras complejas. Entre ellos destacan Ginés de Mafra, que más tarde relataría emotivamente la expedición, y Antonio Pigafetta, italiano que sirvió como auxiliar y cronista.

Algunos tripulantes alcanzaron la confianza de sus superiores y se convirtieron en segundos al mando: capitanes de obra, constables, carpinteros y calafates. El mayordomo, encargado de la despensa, gozaba de mala reputación por su supuesta avaricia; Juan Ortiz, mayordomo del San Antonio, tuvo que entregar la llave del almacén durante la rebelión en la Patagonia.

Pilotos formados en la Casa de Contratación

El mando a bordo estaba tripartito: piloto, maestre y capitán. Los pilotos, a menudo formados en la Casa de Contratación de Sevilla, tenían una sólida base teórica. En la expedición destacan Esteban Gómez (piloto del Trinidad) y Andrés de San Martín (piloto del San Antonio). Otros, como Juan Rodríguez Mafra y Vasco Gallego, eran analfabetos pero compensaban con experiencia práctica.

El maestre, responsable de las finanzas y la logística, fue Juan Sebastián Elcano, basco que más tarde tomaría el mando del Victoria tras la muerte de Magallanes. Cada nave tenía también un capitán hidalgo, muchos de los cuales poseían escasa experiencia en navegación, lo que generó tensiones desde el inicio.

Dos semanas antes de zarpar, el rey nombró a Juan de Cartagena como "persona conjunta" del capitán general, creando una peligrosa doble autoridad. Los roces entre Magallanes y Cartagena se intensificaron rápidamente, culminando en una revuelta en la Patagonia que terminó con la ejecución de varios mutinos y el abandono de Cartagena en una isla desierta, cuyo destino sigue siendo desconocido.

Los barcos y su equipamiento

La flota constaba de cinco naves de unos 20 m de eslora, probablemente construidas en Cantabria: Trinidad (buque insignia), San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago. Solo la Victoria completó la circunnavegación; el Santiago naufragó en la costa argentina, el San Antonio desertó al entrar en el estrecho de Magallanes y la Concepción fue quemada en Filipinas por falta de tripulación.

El armamento incluía unos 70 cañones ligeros (falcones, demi‑culverines y culverines) que podían disparar balas de plomo, clavos o piedras, además de lanzas, espadas, ballestas y arcabuces para dos compañías de 100 hombres cada una.

En el enfrentamiento con los habitantes de Mactán, Magallanes envió tres embarcaciones con 60 hombres armados, pero las armas de fuego resultaron ineficaces contra la resistencia nativa; la batalla terminó con la muerte de Magallanes.

Alimentación y enfermedades

La dieta básica consistía en galletas (pan duro llamado "biscuits"), vino, legumbres, pescado salado o bacon, aceite y vinagre. Se embarcaron mil quesos para casos de emergencia. La travesía del Pacífico fue la mayor prueba: según Pigafetta, durante más de tres meses la tripulación solo consumió pan polvo, ratones y piel de buey, y sufrió una escorbuto que mató a 19 marinos y a dos nativos.

Al avistar tierra el 17 de marzo de 1521, el ánimo a bordo se disparó: "¡Tierra, tierra!" gritó el vigía Navarro, provocando una alegría desbordante entre los hombres.

Mercancías y trueques

Además de las especias, los barcos llevaban telas de colores brillantes, terciopelos, sombreros tipo barretina, azafrán, marfil, mercurio y una gran cantidad de objetos de intercambio (peines, tijeras, espejos, cuchillos alemanes y 20 000 cuentas de vidrio). En Borneo, los europeos ofrecieron al sultán mantos de terciopelo verde, sillas púrpuras y otras riquezas a cambio de brocados y seda.

En la isla de Jilolo, se barateó un bahar (≈230 kg) de clavos a cambio de telas rojas, ejes, copas de vidrio, cuchillos y tijeras, entre otros objetos.

El regreso triunfal

El 8 de septiembre de 1522 la Victoria, bajo el mando de Elcano, echó ancla en Sevilla tras tres años y un mes de viaje. La nave había recorrido una distancia equivalente a casi dos veces la circunferencia terrestre en línea recta. El cargamento de clavos cubrió los costos del viaje y generó una pequeña ganancia.

Solo 18 de los aproximadamente 250 tripulantes que partieron regresaron a España, acompañados por tres nativos de las Molucas. Un antiguo refrán del siglo XVI resume su suerte: "El mar es una mina donde muchos se enriquecen, pero aún más son los que reposan en el fondo".

Bibliografía
• Magallanes. El hombre y su hazaña, Stefan Zweig, Robert Laffont, 2020.
• El viaje de Magallanes alrededor del mundo, Antonio Pigafetta, Editions Paleo, 2008.

Línea de tiempo
10 de agosto de 1519 – La flota de cinco naves zarpa de Sevilla.
7 de abril de 1520 – Magallanes ordena la decapitación del capitán de la Concepción, Gaspar de Quesada, para sofocar una rebelión.
28 de noviembre de 1520 – Las tres naves sobrevivientes cruzan el estrecho de Magallanes y se adentran en el Pacífico.
27 de abril de 1521 – Magallanes muere en la isla de Mactán (actual Filipinas).
6 de noviembre de 1521 – Elcano llega a las Molucas y es recibido por el rey de Tidore, al‑Mansur.
8 de septiembre de 1522 – La Victoria llega a Sevilla, donde se dispara una salva de cañones para celebrar el regreso.

Un "pecado odioso" a bordo de la Victoria
En noviembre de 1519, mientras cruzaban el ecuador, el capitán informó que el maestre siciliano Antón Salomón había sido sorprendido cometiendo un acto de sodomía con el paje Antonio Ginovés. Salomón fue ejecutado; Ginovés fue indultado pero desapareció poco después, presumiblemente por suicidio o por ser arrojado al mar.

El final de Magallanes en Mactán
En la isla de Mactán, el jefe local pidió ayuda a Magallanes contra un rival. El navegante envió tres embarcaciones con 60 hombres armados, pero los nativos, unos 1 500, los rodearon y mataron a Magallanes con lanzas.

Objetos de trueque
La flota transportaba conchas, ganchos, tijeras, espejos, cuchillos alemanes y 20 000 cuentas de vidrio para intercambiar con los pueblos locales. Al arribar a las islas filipinas de Homonhon y Suluan, los europeos ofrecieron sombreros rojos, espejos, campanas, marfil y telas a cambio de pescado, frutas y cocos.