Introducción
Lvov, hoy Lviv en Ucrania, pertenecía a Polonia en 1939. El 1 de septiembre Alemania invadió Polonia. La ciudad, situada cerca de la frontera con la entonces URSS, no estaba fortificada porque los polacos no esperaban una ofensiva tan profunda.
Contexto estratégico
Tras la rápida caída de la resistencia polaca en el oeste, Lvov se convirtió en el punto clave del llamado puente rumano, la última zona de resistencia polaca frente al invasor, rodeada al este por la URSS y con la retaguardia hacia Rumanía.
Defensa polaca
El 7 de septiembre los polacos empezaron a organizar la defensa bajo el mando del general Władysław Lagner y el brigadier general Franciszek Sikorski. La intención era mantener la línea del río San, aunque para ello necesitaban tropas.
Lagner reunió a los hombres disponibles: desertores de unidades disueltas, auxiliares y milicianos, formando un cuerpo improvisado.
Ataque alemán
El 12 de septiembre llegó al sector el 98.º Regimiento de Cazadores de Montaña de la 1.º División de Infantería de Montaña alemana, bajo el coronel Scherner, quien ordenó una rápida toma de la ciudad.
Los alemanes atacaron, fueron repelidos con bajas y el mando de la defensa pasó al brigadier Sikorski, bajo la supervisión de Lagner.
Al día siguiente los alemanes penetraron el centro, pero nuevamente fueron rechazados y se retiraron con pérdidas. Decidieron rodear la ciudad y esperar refuerzos, capturando el suburbio de Zboiska.
Los polacos, reforzados por los restos de la 10ª Brigada Motorizada, contraatacaron y recuperaron Zboiska, aunque no lograron desalojar a los alemanes de las colinas circundantes, donde habían instalado su artillería.
Paralelamente, la ciudad sufrió bombardeos aéreos indiscriminados: infraestructuras, iglesias y hospitales fueron blanco, sin respetar ninguna norma de la guerra.
Intervención soviética
Mientras los polacos resistían, el 6.º Ejército soviético, amparado por el fracasado Pacto Ribbentrop‑Molotov, invadió el territorio polaco.
Esta invasión anuló cualquier esperanza polaca de mantener el “puente rumano”. Sikorski concentró sus fuerzas en un perímetro limitado alrededor de Lvov.
El 18 de septiembre los alemanes, reforzados por la 2.º OMPA, elementos de la 7.º División de Infantería y la 5.º División Panzer, atacaron de nuevo, pero fueron rechazados. Al día siguiente aparecieron los primeros tanques soviéticos al este, logrando una victoria inicial en el suburbio de Lysakov.
Sin embargo, al atardecer los soviéticos rodearon la ciudad por el este, mientras los alemanes controlaban el oeste, creando un cerco total.
Bloqueo y capitulación
Los soviéticos enviaron un emisario exigiendo la rendición, alegando que su ejército venía a “ayudar a Polonia”. Simultáneamente, los alemanes presentaron una demanda similar bajo amenaza de un ataque general.
Ante la imposibilidad de seguir luchando contra dos frentes, Sikorski optó por rendirse a los soviéticos. Estos aceptaron los términos propuestos por Lagner, aunque nunca los respetaron.
Tras la ocupación, el NKVD arrestó y ejecutó a la mayor parte de los oficiales polacos, incluido Sikorski. Lagner logró escapar, siguió luchando y murió en el exilio en Londres, catalogado como “enemigo del pueblo”.
Fuerzas en combate
Los defensores polacos contaban con restos de los regimientos 11, 24, 35 y 38, la 10ª Brigada Motorizada (incluyendo el regimiento de infantería motorizada 10 y el regimiento de ulanes 24), además de voluntarios, sumando aproximadamente 11 batallones de infantería, una división de caballería, cinco baterías de artillería y unidades de ingenieros.
Los alemanes iniciaron la batalla con un regimiento y posteriormente desplegaron dos divisiones de montaña completas y elementos de una división de infantería.
El 6.º Ejército soviético disponía de dos divisiones de caballería (cada una con 4 regimientos de caballería y un regimiento de tanques) y dos brigadas blindadas (cada una con cuatro batallones de tanques).
Pérdidas
Se estiman unas 2.000 bajas alemanas; las soviéticas fueron ligeras. Las pérdidas polacas no están documentadas con precisión, pero se presume que fueron considerables.