
Una redada policial en Elk Lake, 1925, durante la época de la Prohibición en Estados Unidos – WIKIMEDIA COMMONS
Un discurso que marcó el inicio
«Esta noche, un minuto después de la medianoche, nace una nueva nación. El demonio de la bebida ha sido derrotado. Comienza una era de ideas claras y buenos modales. Los barrios marginales pronto serán cosa del pasado, las cárceles y reformatorios se vaciarán y se convertirán en graneros y fábricas. Todos los hombres caminarán rectos, todas las mujeres sonreirán y los niños reirán. Las puertas del infierno se cierran para siempre», proclamó el reverendo Billy Sunday, exjugador de béisbol convertido en evangelista militante, ante una multitud de 10 000 personas el 16 de enero de 1920. La audiencia celebró el funeral simbólico de John Barleycorn (apodo del whisky) y aplaudió la nueva ley que prohibía la fabricación y distribución de bebidas con más del 0,5 % de alcohol.
Una iniciativa radical
Este "noble experimento" no fue exclusivo de Estados Unidos; simultáneamente, países nórdicos y protestantes como Noruega, Finlandia y Suecia adoptaron restricciones al consumo de alcohol. Sin embargo, en EE. UU. la medida perduró 13 años y provocó graves consecuencias: aumento del crimen, corrupción política y un floreciente mercado negro.
Para comprender cómo se logró este experimento, debemos retroceder a la década de 1910, cuando la nación vivía transformaciones intensas impulsadas por la Primera Guerra Mundial. Oleadas de inmigrantes del sur y este de Europa —principalmente católicos (italianos, irlandeses, polacos) y judíos— se asentaron en ciudades costeras como Boston, Nueva York y Filadelfia, mientras decenas de miles de afroamericanos migraban al norte industrial (Chicago, Detroit). Este flujo generó desconfianza en los pequeños pueblos rurales, que asociaban a los recién llegados con delincuencia, pandillas étnicas y radicalismo (la "Red Scare" de 1917‑1920).
Mujeres y la lucha contra el alcohol
El temor rural alimentó una reacción conservadora basada en los valores WASP (blanco, anglosajón y protestante) y el evangelicalismo fundamentalista, mezclados con un fuerte nativismo xenófobo y racista. Las leyes antiinmigración, el resurgimiento del Ku Klux Klan y la propia Prohibición fueron expresiones de esa atmósfera.
En ese contexto, la cerveza representaba el 60 % del consumo alcohólico y dominaba los salones, que funcionaban como clubes sociales, centros de correspondencia, lugares de juego y, a menudo, focos de prostitución y política. La cultura de los salones se convirtió en el principal objetivo de los reformistas protestantes.
Las mujeres encabezaron la campaña prohibicionista, impulsadas por la Women's Christian Temperance Union (WCTU) y organizaciones como la New York Society for the Suppression of Vice o la YMCA, que veían en los salones un caldo de cultivo de vicios y delincuencia asociados a los inmigrantes católicos. Incluso el Ku Klux Klan apoyó la prohibición.
Objetivo: temperancia total
En 1920 se ratificaron dos enmiendas constitucionales: la XVIII, que prohibía la destilación y comercialización de bebidas alcohólicas, y la XIX, que concedía el voto a las mujeres. Ambas fueron victorias para el feminismo organizado, que desde la década de 1860 denunciaba los abusos de los hombres ebrios contra sus familias.
Desde la década de 1890, la Antisaloon League y la WCTU habían creado una presión política tan fuerte que alcanzó la Casa Blanca. El presidente Benjamin Harrison y su esposa eran "teetotalers"; sin embargo, la oposición demócrata del norte acusaba a sus rivales de pertenecer al "Rum, Romanism and Rebellion" (rum, catolicismo y rebelión).
El mercado negro y el auge de las pandillas
Estados Unidos está rodeado de países productores de licores: Canadá (whisky de centeno), el Caribe británico (ron), Bahamas, Cuba, las islas francesas y holandesas, y México (tequila y mezcal). La demanda prohibida dio origen a un lucrativo contrabando: bastaba con dinero, un camión o una lancha rápida para transportar alcohol a precios desorbitados.
Los salones desaparecieron y surgieron los "speakeasies": de 15 000 locales antes de 1920 pasaron a 32 000 después de la prohibición. Las pandillas, organizadas según líneas étnicas (italianos, irlandeses, judíos), controlaban la importación y distribución. En Chicago y Nueva York predominaban los sicilianos; en Detroit, la "Purple Gang" judía. La competencia se institucionalizó como "The Syndicate", una primera versión de la mafia organizada.
Corrupción y violencia
El poder económico de los gángsters les permitió sobornar a policías, políticos y funcionarios federales. Al Capone, que ganaba más de 60 millones de dólares al año, pagaba sobornos para mantener la inmunidad, incluso agrediendo al alcalde de Cicero. La masacre del Día de San Valentín (14 feb 1929) –el asesinato de cinco miembros de la banda rival de Bugs Moran– provocó la intervención federal y la condena de Al Capone por evasión fiscal.
La percepción popular, especialmente entre jóvenes universitarios, transformó la prohibición en una burla (de ahí el término "scofflaw"). El consumo clandestino se normalizó y la cultura del beber se volvió un símbolo de rebeldía, como ejemplifican F. Scott Fitzgerald y su esposa Zelda.
El fin de la era seca
Para 1927 la "noble experiencia" se había convertido en un fracaso evidente, pero los políticos tardaron en admitirlo. En 1928 el candidato demócrata Alfred E. Smith, católico y "wet", perdió contra el protestante Herbert Hoover. En 1932, Franklin D. Roosevelt, gobernador de Nueva York, se presentó como el agente del cambio. Tras su elección, en marzo de 1933 legalizó la cerveza de 3,2 % de alcohol y, en diciembre, la enmienda XXI derogó la XVIII, devolviendo a los estados la regulación del alcohol y proporcionando al gobierno ingresos fiscales cruciales para enfrentar la Gran Depresión.
Línea de tiempo
1893 – Fundación de la Antisaloon League.
1917 – El Congreso aprueba la XVIII enmienda.
1919 – La XVIII es ratificada por 36 de los 48 estados.
1920 – 17 de enero: entra en vigor la ley seca. 11 de mayo: Johnny Torrio y Al Capone asesinan a "Big Jim" Colosimo en Chicago.
1930 – 31 de mayo: comienza la "Guerra de Castellammare" entre Joe Masseria y Salvatore Maranzano.
1931 – Asesinatos de Masseria y Maranzano; Charlie "Lucky" Luciano se convierte en el jefe de la mafia estadounidense.
1933 – 5 de diciembre: derogación de la XVIII enmienda; el control del alcohol pasa a los estados.
El cine de gángsters
En la década de 1930, el cine popularizó a los criminales como anti‑héroes elegantes y violentos. Películas como Little Caesar (1931), The Public Enemy (1931) y Scarface (1932) mostraron el glamur y la brutalidad de la vida delictiva en ciudades como Chicago.
Bibliografía
Jean‑Pierre Martin, Virtue by law. Prohibition in the United States: 1920‑1933, Universidad de Dijon, 2003.
Hélène Harter, The Incorruptibles against Al Capone, Larousse, 2010.